Mi querido viejo, estamos en medio de la euforia del futbol, y da mucha alegría ver que nuestros futbolistas cumplen su cometido y logran goles que le dan ventaja a nuestro país en el Mundial.
Y a mí como a ti, ver a los jugadores hacer su labor, comunicarse con los pies y lograr el anhelado gol es algo bueno y nos recuerda nuestros años mozos, cuando en el patio del colegio o en el famoso Campo Marte, hacíamos pininos en el futbol; estoy seguro que a ti te sucedió, porque en aquellos tiempos, sin celulares ni internet, el futbol llenaba nuestras horas infantiles.
Desde entonces, había compañeros más ágiles que otros, y algunos eran torpes al caminar u al correr, por lo que se tropezaban con frecuencia. Recuerdo bien el grito cuando alguno tropezaba y caía: ¡Álzalas, amigo, Álzalas!, que significaba “alza las patas para que no te tropieces”.
Y con el paso del tiempo, querido viejo, todos aprendimos a vivir, y muchos seguimos teniendo el hábito del ejercicio, pero muchos otros olvidaron su importancia para mantener sano al cuerpo y al espíritu; recuerda cómo el maestro nos repetía: Mente sana en cuerpo sano.
Y tú, querido viejo, ¿cómo te sientes?, por supuesto que el paso de los años ha cobrado la factura, tus huesos, tendones y músculos ya no son los de antes, y ahora puedes ver la diferencia entre hacer o no hacer ejercicio, porque tus compañeros y amigo activos están en mejores condiciones que los que no hicieron nunca ejercicio.
Pero hemos aprendido algo más: las caídas y tropiezos son el principal accidente en adultos mayores; éstas son causadas por debilidad muscular, problemas de equilibrio, disminución de la visión o el uso de medicamentos que alteran la atención o la presión arterial y pueden provocar fracturas graves.
Uno de los problemas de los viejos es que no alzan adecuadamente los pies al dar cada paso, y entonces pueden tropezar con una pequeña saliente en el piso, sobre todo en la calle. Por eso el grito de nuestra infancia: “¡álzalas!”, vuelve a ser de importancia para evitar un accidente.
¿Qué necesitas hacer para disfrutar la caminata o el paseo?, antes que nada, usar los zapatos adecuados; es posible que tengas esas “chanclas” que amas tanto y has usado por años, pero están gastadas y pueden ser motivo de un resbalón o una caída. Usa zapatos cómodos.
Además, tienes que recordar que, con los años, los pasos son más cortos y puedes perder el equilibrio y caerte; acostúmbrate a dar pasos firmes y apoyar bien los pies: no dudes en apoyarte con un bastón, que te permitirá caminar con más seguridad.
Siento alegría al recordar el circuito donde por muchos años caminé, y ver a los queridos viejos, solos o acompañados, disfrutar esas caminatas inolvidables, que no sólo les causa una mejor salud y estimula sus corazones y sus músculos, sino que alegra cada mañana y les motiva a disfrutar cada día.
Y tú, querido viejo, recuerda que el grito “¡álzalas!” sigue siendo válido para nosotros, para que disfrutemos los años viejos, con una sonrisa en los labios.
