Morir joven

Tú sabes que la salud del cuerpo y la tranquilidad del espíritu son los ingredientes para tener una vejez sana y feliz

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

Querido viejo: me preguntarás por qué la columna se llama “Morir joven”, y te lo voy a explicar en estas líneas.

Como buen querido viejo que eres, estás contento con haber vivido ya más años de los que originalmente vivían nuestros padres y abuelos, es bien conocido que la expectativa de vida de los mexicanos es ahora más de 30 años más que lo que era hace 60 o 70 años.

Sabes también que la historia es larga, y en todos los pueblos y en todas las épocas, en particular en la Antigüedad, cuando la historia se confunde con la leyenda, aparecen relatos de individuos que vivieron muchos años aunque a veces esos números parecen no corresponder con la realidad; así en la Biblia, se relata que algunos personajes vivieron años que se antojan imposibles: Adán vivió 930 años, Seth 918, Enoch 905, Quelan 910, Seth 919, Mahalael 895, Yared 962, Matusalén, el más conocido, vivió 969 años y Noé 950; y después del Diluvio Universal, Sem vivió 600 años, Arpakshad 431, Sleaj 433, Peleg 239, Abraham 175, Isaac 180 y Jacob 147 años

¿Es leyenda?, ¿es fantasía?, lo cierto es que muchos creen a pie juntillas que esas cifras son reales y habremos de respetar sus creencias; no obstante, en épocas más

recientes, sí hay documentación más confiable al respecto; en el año 500, se dice que Atila el huno que arrasó Europa vivió 121 años y murió el día en que contrajo matrimonio

con una bella princesa.

En Inglaterra, se dice que un tal Thomas Parr (el Old Parr del whisky) nació en 1483 y murió en 1635, a la edad de 152 años; de esto hay documentación porque quien  hizo la necropsia fue nada menos que Sir William Harvey el médico que descubrió la circulación de la sangre.

Como quiera que sea, hay cada vez más hombres y mujeres en la actualidad que viven más allá de los 100 años, esto es tan cierto como que hoy, en Japón, se considera que hay más de 40 mil centenarios, en especial en Okinawa, en donde hay 48 centenarios por cada 100 mil habitantes. En nuestro país se calcula que hay unos 20 mil centenarios, sobre todo en las ciudades pequeñas o en los poblados en los que la vida es totalmente diferente a la de las grandes metrópolis.

¿Y qué con eso,?, dirás tú querido viejo, pues que un escritor e investigador inglés llamado Ashley Montagu estudió las leyes del envejecimiento, analizó la vida de centenares de individuos, y publicó un libro con la frase: “La idea es morir joven lo más tarde posible”. Él vivió de 1905 a 1999, y consideró que lo que debemos buscar es una vida sana, que nos pueda equiparar con los jóvenes, y que este espíritu jovial permanezca siempre hasta la edad avanzada.

Tú tienes la fórmula para lograrlo, querido viejo, tú sabes que hoy dan resultado el estilo de vida que has llevado y los cuidados para prevenir achaques y accidentes que pueden minar tu salud; tú sabes que junto con la salud del cuerpo: alimentos sanos, sabrosos, en raciones adecuadas, así como ejercicio físico, tan sencillo como caminar o tan complejo como subir montañas, junto con la tranquilidad del espíritu son los ingredientes para tener una vejez sana  y feliz, así morirás joven lo más tarde posible.

Y cuando tengas tiempo, querido viejo, tu experiencia y tu sabiduría deberá llegar a los tuyos: hijos, nietos, amigos, y le comentarás y les enseñarás que desde su plena madurez deben cuidar su cuerpo, prevenir y descubrir algunas enfermedades, y sembrar en el corazón esa semilla de bienestar que se refleja en una cara amable y una sonrisa contagiosa.

Morir joven, lo más tarde posible; ¿qué te parece?

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