Trigo y subsidios

La industria molinera nacional está conformada por 49 empresas, que cuentan con 92 plantas para la molienda de trigo.

Hay diversas teorías sobre la llegada del trigo a nuestro país. La más lógica señala que llegó a partir de la conquista, cuando los españoles cruzaban el océano, para alimentarse en su larga travesía de meses.

Este grano, con los años, se hizo fundamental en la alimentación del nuevo mundo, razón por la cual se cultiva en toda América. En México es el tercer producto más consumido, sólo detrás del maíz y el frijol.

Para su consumo requiere un proceso de transformación, lo que lo convierte en harinas y sémolas aptas para el humano.

Existe una amplia variedad de trigos, los cuales, en su mayoría, se cultivan con riego durante el ciclo otoño-invierno o en el norte, de enero a mayo y junio.

Sus usos son diversos, pero fundamentalmente en la industria de las pastas y del pan, además de la cerveza, galletas, alimentos industrializados e incluso como forraje, especialmente el salvado, subproducto (cáscara) derivado de la molienda del grano.

En el año 2013 se sembraron en el país 687 mil hectáreas de trigo en 23 entidades federativas, de las cuales se obtuvieron 3.3 millones de toneladas, con un rendimiento de 5.3 toneladas por hectárea. Sobresalen en su producción las regiones del noroeste y el Bajío, en las entidades de Sonora, Sinaloa, Baja California, Guanajuato y Michoacán, donde se concentra el 85% de la producción nacional; sin embargo, tan sólo en Sonora se produce poco más del 50 por ciento.

En ese mismo año se importaron alrededor de 4 millones de toneladas (principalmente de Estados Unidos y Canadá), lo que representa el 60% del consumo nacional. Este trigo es para la producción de pan, básicamente.

Las exportaciones, únicamente se dieron en trigo cristalino (que sirve para producir pastas alimenticias como el espagueti o las sopas secas), las cuales fueron, aproximadamente, de un millón de toneladas.

El precio de la tonelada de trigo, al 12 de junio del presente año, se ubicó en 4 mil 157 pesos por tonelada de trigo duro y de 3 mil 928 de suave, lo que ubica el precio por kilogramo alrededor de cuatro pesos.

La industria molinera nacional está conformada por 49 empresas, que cuentan con 92 plantas para la molienda de trigo, las cuales se ubican en lugares sin gran producción, como lo son el Distrito Federal, el Estado de México y Puebla, en donde transforman 36% de la producción nacional, mientras que Sonora transforma, apenas, el siete por ciento.

Este cultivo, generalmente, se lleva en paralelo con un contrato de venta anticipada, fijándose el precio con un mecanismo especialmente diseñado para que un agricultor mediano o chico, no pueda entenderlo en sus aspectos bursátiles, lo cual le impide, en muchos casos, liquidar anticipadamente la operación, si el mercado, entre los meses de siembra y cosecha, presenta precios altos.

Por otra parte, el precio por tonelada está desfasado con los altos costos de la semilla, combustibles, fertilizantes y electricidad, lo cual lleva, nuevamente, al productor a una situación crítica, reflejo de las muchas distorsiones y artificialidades que tiene nuestra economía y el herrumbroso sistema de precios nacionales.

La próxima semana comentaremos con más detalle esta afirmación.

                Senador de la República por el estado de Chihuahua.

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