Presupuesto base cero en 2016 y los subsidios
El maíz está considerado, en el artículo 179I de la Ley de Desarrollo Rural Sustentable, como un producto básico y estratégico. Por tal motivo, el Estado establecerá las medidas para su abasto entre la población y dándole prioridad a la producción nacional. En todo ...
El maíz está considerado, en el artículo 179-I de la Ley de Desarrollo Rural Sustentable, como un producto básico y estratégico. Por tal motivo, el Estado establecerá las medidas para su abasto entre la población y dándole prioridad a la producción nacional.
En todo el país, los alimentos derivados del maíz están presentes en la dieta de la población. De hecho, hay una larga historia agrícola que gira en torno al maíz en todas las regiones y entidades.
Cuando el mercado internacional, hace dos o tres años, elevó el precio del maíz, el kilo del grano se elevó también en México, dando por resultado que el precio del kilo de tortilla se disparara a diez, doce y hasta quince pesos. Esto afectó la economía familiar, sujeta a las fuerzas del mercado y a un salario mínimo oficial, que se ajusta lentamente por año.
Para evitar que se dispare el índice de precios, se ha seguido una política de contención del precio del maíz al productor que, por los costos de electricidad, combustibles y fertilizantes, no puede competir con los precios bajos y subsidiados de los agricultores de EU. Dicho control tiene postrados a los productores nacionales, y constituye una presión social que se atenúa con subsidios “mientras que se logra el equilibrio”. Pero el famoso equilibrio no llega y, mientras tanto, los miles de millones de pesos destinados a este subsidio, se convierten en un suculento presupuesto gubernamental manipulado para beneficio de unos cuantos, cuyo pretexto es “indispensable” para ayudar a las masas campesinas. No obstante, una es la realidad concebida en los papeles y otra la que se vive en el surco y en la tortillería. Ni funciona el subsidio ni se contiene el precio de la tortilla.
Al productor se le pagan $2.40 por kilo, más un subsidio de un peso, dándole un ingreso de 3,400 pesos por tonelada. Curiosamente, para un kilo de tortilla, se requieren $1.20, equivalentes a medio kilo de maíz… para venderse al consumidor en diez, doce y hasta quince pesos.
La política económica con subsidios es válida y tiene sustento, por ejemplo, para el arroz en Japón. Su ingreso per cápita, economía y población rural, lo respaldan, además de razones de tradición milenaria. No es el caso del maíz y la tortilla en México que, en el camino de materia prima a producto terminado al consumidor, tiene un margen inaceptable.
El presupuesto base cero es la oportunidad para que el agricultor, sin subsidios, pueda pagar sus costos y contenga el precio de la tortilla y, de una vez por todas, eliminar tantos abusos e intermediarios.
¡Enhorabuena! ¡Ya era tiempo!
Subsidiar la producción eficiente y eficaz para fines de conformación social equilibrada, es muy diferente a subsidiar lo injustificable, apoyando al productor para que el mercado y sus manejos, no lo eliminen, y cuidando que el consumidor no quede prisionero de un sistema de precios oligopólico. El presupuesto base cero, que la SHCP prepara para 2016, es la oportunidad para corregir las viejas distorsiones que tanto afectan la economía familiar.
*Senador de la República por el estado de Chihuahua.
