Predios ricos, municipios pobres

Casi desde su origen, la recaudación impositiva se ha convertido en uno de los principales problemas de los municipios...

Los impuestos son la fuente principal de recursos financieros de los gobiernos en todos sus niveles. A través del esquema impositivo, se allegan de los recursos económicos necesarios para cumplir con sus obligaciones y, a su vez, sus ciudadanos tienen la recepción de bienes y servicios públicos.

En el artículo 2° del Código Fiscal de la Federación se define a los impuestos como “las contribuciones establecidas en la ley que deben pagar las personas físicas y morales que se encuentran en la situación jurídica o de hecho, prevista por la misma…”. En otras palabras, son el pago que se hace al Estado, con carácter obligatorio, que consiste en el retiro monetario que realiza el gobierno sobre los recursos de personas y empresas.

Actualmente, y casi desde su origen, la recaudación impositiva se ha convertido en uno de los principales problemas de los municipios, los cuales, debido a su bajo ingreso, quedan a expensas de las partidas presupuestales que el gobierno federal tiene la obligación de suministrar a los municipios en directo o a través de los gobiernos estatales, regresando, de esta forma, los impuestos federales recaudados por los estados, pero calculados con complicadas fórmulas que atienden más a criterios de población e índices de pobreza, que a criterios de responsabilidad fiscal, abriendo la puerta a la ineficiencia y a la presión política.

El predial es un buen ejemplo de la baja eficiencia con que se recaudan los impuestos en este nivel de gobierno, y esta afirmación toma mayor relevancia al considerar que éste representa la mayor fuente potencial de ingresos de los municipios, o debería representar, como es el caso de muchos municipios que reciben más participaciones federales, precisamente por su bajo nivel recaudatorio.

Existe una relación directa de una mayor recaudación impositiva en base a esquemas más eficientes, con el nivel de gasto y obra pública de los municipios, lo que supone mejores estadios de beneficio para la población de los mismos. Podemos analizar el caso del cobro del impuesto predial en el municipio de Chihuahua, que bien lo podemos calificar como exitoso en lo que se refiere a este indicador, al compararlo con el nivel que se registra en otras ciudades del país. Comparando ingresos totales de 2013 con lo presupuestado a 2015, se eleva en 19.8%, pasando de mil 921 millones a dos mil 301, con ingresos propios que pasan de 790 a mil un millones, en el mismo lapso, o sea, 26.6% superior, lo que muestra una tendencia encomiable, pues crece más la cultura de pago de sus habitantes que lo que recibe de participaciones estatales y federales. Es todo un caso de estudio que merece análisis en sí mismo y en comparación a otras cajas recaudadoras municipales.

La imagen de región rica no es necesariamente proporcional a sus ingresos municipales propios, así como la imagen de región pobre, falsea el análisis de regiones “pobres”.

Son “pobres” en lo que reflejan algunos índices, pero no podemos soslayar que tienen bancos, parques industriales, fraccionamientos residenciales, casas de playa, centros comerciales, centrales telefónicas y, en general, en medio de su pobreza, una real riqueza inmobiliaria… escondiéndose para fines fiscales, en las estadísticas de pobreza de su región y, de esta forma, estirar la mano para recibir más participaciones federales, que se les niegan a los municipios “ricos” que sí hacen su tarea.

He ahí el misterio… “ricos” que parecen ricos y ricos que se hacen aparecer como “pobres”, para justificar su baja recaudación… estrategia que se nutre de una política fiscal que premia la ineficiencia y soslaya la irresponsabilidad, obligando al gobierno federal a destinar miles de millones de pesos para apoyar eternamente los presupuestos de esos “pobres” municipios.

Nos vemos la próxima semana, siguiendo la huella de estos misteriosos misterios.

                *Senador de la República por el estado de Chihuahua

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