Se encuentra en México, para una visita de tres días, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, el austriaco Volker Türk. Se trata de la novena vez que viene a nuestro país el titular del organismo, creado en 1993 a instancias de la Declaración y Programa de Acción de Viena. Dicho instrumento fue adoptado por la Conferencia Mundial de Derechos Humanos, celebrada en el verano de ese año, para reforzar la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Carta de las Naciones Unidas.
Con esta visita, siete de los ocho titulares que ha tenido el Alto Comisionado —cuya sede es Ginebra, Suiza— han venido a nuestro país. El único que no lo hizo fue el brasileño Sergio Vieira de Mello, quien falleció en un atentado contra la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Irak, en 2003, reivindicado por la organización terrorista Al Qaeda.
La llegada a México de Türk (Linz, 1965) coincide con la crisis de desaparecidos que enfrenta el país, señalada hace unos días por el Comité de Naciones Unidas contra las Desapariciones Forzadas (CED), organismo especializado de la ONU, que activó el artículo 34 de la declaración en la materia, poniendo a consideración del secretario general la discusión del tema en el seno de la Asamblea General.
El gobierno de México rechazó la resolución del CED, calificándola de “tendenciosa”, “sesgada”, “omisa” e “injerencista”. En una postura oficial, sostuvo que dicho Comité no tomó en cuenta la evidencia y los avances presentados por la administración actual en la política de seguridad y búsqueda de personas.
La presidenta Claudia Sheinbaum, quien puso en duda la pertenencia del CED al sistema de Naciones Unidas, informó que su gobierno expondría el tema ante el Alto Comisionado, alegando que el Comité “extrapoló” datos de periodos anteriores (2009-2017) a la realidad actual. Pero si bien Türk podría, en su condición de funcionario cercanísimo del secretario general António Guterres, influir en que el tema no llegue a la Asamblea General, él no es el jefe del CED, como parece sugerir la estrategia mexicana.
La polémica recuerda una vista anterior de un Alto Comisionado, la del jordano Zeid Ra’ad al Hussein, en octubre de 2015. Aquella vez, el gobierno mexicano enfrentó un duro señalamiento por su rechazo, el año anterior, a los hallazgos del Relator de Naciones Unidas para la Tortura, el argentino Juan Méndez, de que dicha práctica en México era “generalizada” y ocurría en un contexto de impunidad.
Al Hussein, quien estuvo en México apenas unos días después de la desaparición de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa, declaró que el gobierno mexicano no debía “matar al mensajero”, sino enfocarse en la problemática señalada.
Hay que recordar que, esa vez, diversos miembros del actual movimiento gobernante —entre ellos Dolores Padierna, Alejandro Encinas y Martí Batres—coincidieron con Méndez y Al Hussein, cuyas palabras no les parecieron injerencistas. Es más, el líder del movimiento, Andrés Manuel López Obrador aprovechó los dichos de ambos para validar su crítica a la estrategia de seguridad y decir que los organismos internacionales habían dado la razón a sus argumentos sobre la descomposición del país. Una década después, las posiciones se han invertido. Morena ya no es oposición, sino que está en el poder, y el gobierno intentará convencer de su visión al Alto Comisionado, en el sentido de que está tomando en serio el tema de las desapariciones.
Sin embargo, algunos hechos recientes ponen en duda lo anterior. Por ejemplo, el intento del gobierno de rasurar la lista de desaparecidos que él mismo compila mediante la Comisión Nacional de Búsqueda, al decir que sólo una tercera parte de los 133 mil registros de ausencia son casos reales.
Y apenas la semana pasada —como lo expuse el sábado en este mismo espacio— el gobierno mostró que le interesa más ir al rescate de un alcalde que es miembro del partido gobernante, que al de una chica de 21 años que fue secuestrada y asesinada cuando acudió a una cita de trabajo.
Por eso, señor Türk, vorsicht! ¡Cuidado! Como le dijeron los familiares de los desparecidos, tenga cuidado con lo que le cuenten las autoridades.
