“Hay tres tipos de mentiras: las mentiras, las malditas mentiras y la estadística”. Dicha afirmación está llena de verdad, aunque haya sido atribuida erróneamente al escritor y periodista estadunidense Mark Twain y al primer ministro británico Benjamin Disraeli, entre otros.
La estadística, como vimos de forma muy clara hace unos días, con motivo de la publicación de las cifras sobre homicidios por parte del Inegi, es un vehículo poderoso para fabricar mentiras y conseguir que otros las propalen como si fueran verdad. Le recuerdo brevemente lo sucedido, por si usted se lo perdió. El gobierno federal lleva varios meses sosteniendo que los homicidios han bajado “cuarenta por ciento” en lo que va del sexenio. Dicho dato ha sido presentado varias veces en la conferencia matutina de Palacio Nacional y, al ser retomado por muchos medios, ha adquirido carácter de verdad.
El gobierno, aparentemente, apoya su dicho en las cifras de delitos de alto impacto —el asesinato, entre ellos— que compila el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), a partir de los reportes de “fiscalías estatales y dependencias federales”. Todos los días laborables, en el sitio web www.informeseguridad.cns.gob.mx, aparece, a cierta hora de la mañana, el número de “víctimas reportadas por el delito de homicidio” en la jornada anterior. Por ejemplo, ayer lunes, se informó allí que fueron asesinadas 34 personas el domingo.
El problema para el gobierno es que hay otro recuento de homicidios: el que realiza el Inegi. Éste se da a conocer con un retraso importante, por el tipo de comprobación que conlleva. La institución recoge sus datos a partir de los certificados y actas de defunción, en las que queda registrada la causa de muerte. Aunque la página en la que se asientan los reportes entregados al SESNSP se advierte que los datos que aparecen allí son “preliminares” y sólo deben usarse para “fines de carácter táctico/estratégico”, el gobierno federal ha venido usándolos como una cifra confirmada, que le permite establecer que los homicidios han bajado “cuarenta por ciento” en lo que va del sexenio.
De entrada, es extraño que ese ejercicio no se realice sobre periodos comparables, sino que se toma como punto de partida el 1 de octubre de 2024, día en que tomó posesión la presidenta Sheinbaum. Pero, luego, es muy complicado llegar a la conclusión del “cuarenta por ciento”, cuando, de acuerdo con los datos del Inegi, el descenso en el número de homicidios —que sí lo hay— es de 16.6 por ciento al comparar los datos de 2025 y 2024. Siempre ha habido una diferencia entre las cifras del SESNSP y las del Inegi. Sin embargo, en años recientes ésta se ha ido ampliando. Para el año 2022, fue de mil 316; para 2023, mil 659; para 2024, dos mil 632, y para 2025, tres mil 645. En ese último caso —el único año calendario completo que lleva la actual administración—, el Secretariado reportó 24 mil 344 homicidios y el Inegi encontró que fueron 27 mil 989.
Quizá una explicación se encuentre en un subregistro —accidental o deliberado, no lo sé— que hacen las autoridades de procuración de justicia al reportar los homicidios. Por ejemplo, el mes pasado, los medios en Michoacán informaron de 99 homicidios, pero las autoridades reportaron sólo 74. Y en lo que va de este mes, los medios llevan un recuento de 38 asesinatos y las autoridades, 16. Agradezco los datos anteriores a mi compañero corresponsal en Morelia, Miguel García Tinoco. (Por cierto, entre las cifras del Inegi y las del SESNSP en Michoacán en 2025 hay una diferencia de 248).
Llama la atención que, en medio de una discusión sobre los derechos de las audiencias, y la pulcritud del trabajo de los medios, las autoridades divulguen información errónea sobre un delito tan grave. ¿Son descuidadas o mienten? Me quedo con la duda.
Lo que sí me queda claro es que el gobierno debiera dejar de repetir aquello del “cuarenta por ciento” de descenso en los homicidios, porque no se sostiene por ningún lado. Y no sólo por la discrepancia en los números a la que me he referido aquí, sino por el hecho de que –según datos oficiales—podría haber más de 20 mil desaparecidos en este sexenio.
