“Presenta tu denuncia”, el mantra de la Cuatroté

Enfrentado con cualquier acusación, el oficialismo contesta con la invitación repetida mecánicamente, con la elocuencia de un machote de papelería de que se muestren las evidencias. El problema es que, cuando eso sucede, no hay consecuencias. Peor aún, los integrantes ...

Enfrentado con cualquier acusación, el oficialismo contesta con la invitación —repetida mecánicamente, con la elocuencia de un machote de papelería— de que se muestren las evidencias. El problema es que, cuando eso sucede, no hay consecuencias. Peor aún, los integrantes del movimiento gobernante aprovechan la difusión de la información sobre sus irregularidades para presentarse ante la opinión pública como víctimas y para hacerse publicidad.

Así sucedió esta semana con el senador Adán Augusto López Hernández, señalado por integrantes de los Comités de Participación Ciudadana del Sistema Nacional Anticorrupción a causa de las inconsistencias detectadas en sus declaraciones patrimonial y fiscal, y acusado formalmente por varios delitos ante la Fiscalía General de la República (FGR) por la diputada federal suplente María Elena Pérez-Jaén.

“Es una campañita”, dijo, lacónico, el exgobernador de Tabasco y exsecretario de Gobernación, con la despreocupación pintada en el rostro, cuando lo abordaron el martes los reporteros de la fuente. “Si quieren, pueden presentar 200 denuncias”, retó.

Y sí, daría lo mismo que lo hicieran, porque “presenta tu denuncia” es el mantra al que recurren los de la autodenominada Cuarta Transformación para desechar cualquier acusación en su contra, por muy evidente y documentado que sea el caso, y por más que los denunciantes den la cara y aporten pruebas y testimonios.

Es lógico: ninguna denuncia procede contra quien tiene el monopolio de la procuración y de la administración de justicia. A menudo se reclama que la reciente Reforma Judicial no incluyó en sus objetivos al Ministerio Público, instancia que decide a quién se acusa y de qué, y lugar donde suelen atorarse las exigencias de justicia. ¿Y como para qué hubiera querido reformar al MP el oficialismo, si ya controlaba a la “autónoma” FGR y a la enorme mayoría de las “autónomas” fiscalías estatales? A lo que necesitaba ponerle el yugo era al Poder Judicial, para que las denuncias que tramite a través de sus fiscales a modo caigan en manos de jueces igualmente a modo —o, si eso llegara a fallar, de los pocos jueces independientes que quedan, a los que ahora puede encarrilar mediante el nuevo Tribunal de Disciplina Judicial—, y a fin de que jamás de los jamases prospere una acusación contra alguno de sus socios.

     Así que, los Adanes, los Cuaus y los Noroñas pueden dormir tranquilos, o dedicarse a ver el futbol o irse a jugar pádel en plena sesión legislativa, u organizarse un viaje de turismo político, pues no habrá quién los obligue a rendir cuentas, por más claras y graves que sean las acusaciones en su contra.

Y así seguirán las cosas hasta que la gente se harte de su cinismo —“presenta tu denuncia”— y salga a la calle a exigirles respuestas o a tomarse la justicia por propia mano, por fuera de las instituciones, sin regla ni control, como ha sucedido este año en Nepal, Kenia, Indonesia y otros países.

Mientras eso no suceda, tendrá sin cuidado al régimen que quienes aún confían en el imperio de la ley sigan presentando sus denuncias.

BUSCAPIÉS

*Rigoberto N, alias El Plátano, detenido a las pocas horas del asesinato del líder citricultor Bernardo Bravo —quien acababa de denunciar presiones criminales contra su gremio— no está acusado de ese crimen, sino de extorsión. Como me dijo en la radio Guadalupe Mora, hermano del asesinado Hipólito Mora, si ya sabían que ese sujeto era extorsionador, ¿por qué no lo detuvieron antes? Ni modo que apenas se hayan enterado de a qué se dedicaba.

*El Indicador Global de la Actividad Económica correspondiente a agosto, difundido ayer por el Inegi, muestra a la economía mexicana estancada. En el mejor de los casos, el Producto Interno Bruto de 2025 terminará con una expansión de 1%, aunque lo más seguro es que se acerque más a 0.5 por ciento. El país acumula siete años sin incremento del PIB per cápita. Qué lejos estamos del desempeño mediocre de la “oscura noche del neoliberalismo”, cuando crecíamos al 2% anual promedio.

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