La Iglesia en el Bicentenario

Ningún otro dignatario extranjero presente en la conmemoración del Bicentenario de la Consumación de la Independencia tuvo el nivel de Leonardo Sandri, representante personal del papa Francisco.Cardenal desde 2007, Sandri fue considerado papable en el Cónclave de ...

Ningún otro dignatario extranjero presente en la conmemoración del Bicentenario de la Consumación de la Independencia tuvo el nivel de Leonardo Sandri, representante personal del papa Francisco.

Cardenal desde 2007, Sandri fue considerado papable en el Cónclave de 2013 –que eligió a su paisano Jorge Mario Bergoglio para suceder a Benedicto XVI– y, como secretario de Estado sustituto, ocupó la tercera posición en jerarquía de la Santa Sede entre 2000 y 2011.

Veterano de la diplomacia vaticana, ha sido nuncio apostólico en diversos países, incluyendo México. En 2002 acompañó en su última gira por nuestro país al papa Juan Pablo II, cuyo fallecimiento le tocó anunciar al mundo el 2 de abril de 2005.

Actualmente, Sandri es vicedecano del Colegio Cardenalicio y prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales. En caso de haber un Cónclave antes de noviembre de 2023 –cuando cumple 80 años de edad– le tocaría presidirlo.

A diferencia de la mayoría de los discursos de los invitados a la ceremonia del lunes en el Zócalo, el cardenal Sandri no tuvo meras palabras protocolares. Su intervención, la más larga de todas, resulta muy interesante de leer. El párrafo clave del discurso no debió escapársele a ningún observador medianamente avezado, pero en caso de que eso hubiese sucedido, el sitio oficial Vatican News se encargó de subrayarlo.

Sandri: México necesita superar visiones reductivas que dividen al pueblo”, dice el encabezado de la nota, que comienza con una cita de las palabras del cardenal.

“También hoy el pueblo mexicano tiene necesidad de superar cualquier visión reductiva, ideológica o parcial que motive directa o indirectamente el antagonismo de unos contra otros. Este tipo de visiones dividen y crean enemistad. Sólo respirando aire limpio será posible andar y emprender el nuevo viaje que exige la Independencia. Un viaje que debe trascender el encono, la lógica del conflicto y de la polarización. Todos necesitamos una forma de vida más alta, basada en la fraternidad, que nos permita construir el auténtico bien común’, afirmó el cardenal Sandri en su discurso en el Palacio presidencial en México”.

Es evidente que al Papa –sobre el que el presidente Andrés Manuel López Obrador siempre tiene palabras elogiosas– no le ha pasado de noche la polarización política que vive el país.

El discurso en el Zócalo, frente a Catedral y una de las mayores ceremonias cívicas de años recientes, se dio en un contexto de un marcado activismo de la Iglesia en las zonas azotadas por la violencia criminal, como Michoacán y Chiapas, donde obispos y sacerdotes han salido en defensa de pobladores que han sido desplazados de sus hogares o han quedado atrapados en el fuego cruzado.

Una de las más grandes expresiones de solidaridad de la Iglesia con las víctimas de la violencia en México fue la visita, en abril pasado, del nuncio apostólico Franco Coppola a Aguililla, municipio michoacano que se disputan el Cártel Jalisco Nueva Generación y los Cárteles Unidos. Coppola se había ganado el respeto del papa Francisco cuando, siendo nuncio en la República Centroafricana, contribuyó a la resolución del conflicto armado entre musulmanes y cristianos, desde una casa que resultó rafagueada.

El lunes, Sandri se metió en el corazón de la autodenominada Cuarta Transformación para lanzar desde allí un ya basta al encono.

BUSCAPIÉS

*Varias delegaciones extranjeras invitadas al Bicentenario fueron informadas de última hora sobre la exigencia del gobierno mexicano de que debían hospedarse en el hotel Hilton Alameda, luego de que ya habían pagado reservaciones de cuartos y salones de conferencias en otros lugares, lo cual implicó para los visitantes el desembolso de varios miles de dólares.

*Hasta agosto, 18 mil 883 haitianos habían realizado trámites ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados. Ya se triplicó la cifra que llegó al país en 2020, rebasando a los hondureños como la principal nacionalidad que busca protección en el país.

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