Huachicol electoral

Que el gobierno cumpla su promesa de ir a fondo, tope donde tope, en la investigación sobre el contrabando de combustible parece cada vez más remoto, pues desenmarañar la red de complicidades implicaría la posibilidad de revelar que una parte del dinero obtenido por esa ...

Que el gobierno cumpla su promesa de ir a fondo, tope donde tope, en la investigación sobre el contrabando de combustible parece cada vez más remoto, pues desenmarañar la red de complicidades implicaría la posibilidad de revelar que una parte del dinero obtenido por esa vía fue a dar a las campañas electorales del oficialismo.

Francisco Barnés de Castro, exrector de la UNAM, especialista en la industria petrolera y miembro del Observatorio Ciudadano de la Energía, acaba de dar a conocer que el llamado huachicol fiscal tuvo su auge en dos años calendario, 2021 y 2024, cuando se celebraron elecciones federales y un gran número de elecciones locales concurrentes.

En el estudio Evolución del problema del huachicol y su impacto económico, que se publicó ayer lunes, el ingeniero químico reveló que el mayor diferencial entre el volumen de diésel exportado por Estados Unidos a México, de acuerdo con datos de la Energy Information Administration (EIA) del gobierno estadunidense, y el volumen del mismo combustible importado por México, a decir del Sistema de Información Energética (SIE) del gobierno mexicano, ocurrió justamente en 2021 y 2024.

Mientras que en 2019, 2020, 2022 y 2023, el diferencial entre lo exportado y lo importado fue de 25 mil, 57 mil, 14 mil y 19 mil barriles diarios, respectivamente, en 2021 y 2024 fue de 88 mil y 58 mil barriles diarios, en ese orden.

Hay que recordar que el diésel es el combustible, importado ilegalmente, que fue descubierto este año por autoridades de procuración de justicia tanto en contenedores de la colonia El Sauzal de Ensenada, Baja California; en carros-tanque de tren en Ramos Arizpe, Coahuila, y a bordo del buque Challenge Procyon, en el puerto de Tampico, Tamaulipas.    

“Dado que el diésel que importa México proviene fundamentalmente de Estados Unidos, es posible obtener una buena estimación del huachicol fiscal de este producto comparando los volúmenes de exportación a México publicados por la EIA con los datos de importación de diésel reportados por el SIE”, explica el doctor Barnés de Castro.

Cuando las cifras de exportación de diésel de Estados Unidos a México son superiores a las cifras de importaciones legales de diésel a México, “se tiene una clara evidencia de que existe contrabando”, agrega el también académico.

Hasta 2018, los datos de uno y otro rubro eran muy parejos, pero a partir de 2019, primer año calendario completo del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, comenzó a presentarse un diferencial relevante, según se ve en las cifras oficiales de la EIA y de la SIE.

“En 2021 (año de elecciones) se registró el valor máximo de contrabando de diésel, 88 mil barriles diarios, volumen que representa el 30% del consumo aparente”, escribe Barnés.

“El impacto fiscal del contrabando de diésel en estos seis años se pueden estimar en 6 mil 700 millones de dólares”, apunta el investigador.

Hace dos semanas, escribí en este espacio que la investigación judicial sobre el contrabando de combustible sólo estaría completa si se daba con el destino del dinero obtenido ilegalmente. Una parte de él puede estar en los bolsillos de funcionarios corruptos, pero otra pudo haber sido distribuida en la operación política de Morena y sus aliados para ganar las elecciones. En todo caso, se ha judicializado una parte mínima de esas ganancias negras y se ha recuperado un porcentaje aún más bajo.

Sólo podremos saber la verdad si los investigadores siguen la ruta del dinero con absoluta imparcialidad. ¿Lo harán?

BUSCAPIÉS

*Para el gobierno capitalino, el Zócalo es de hule. Cuando lo ha llenado la oposición, caben 90 mil personas. Pero cuando lo llena el oficialismo, son 400 mil. Veamos el dato duro: la plaza tiene 46 mil 800 metros cuadrados, así que para meter allí a más de 100 mil, la gente tendría que estar de pie y apretujada. No sentada en sillas plegadizas, como ocurrió con buena parte de los asistentes que acudió el domingo. Esos 400 mil que dicen, no caben ni en segundo piso. A menos que nos expliquen cómo acomodar a ocho personas por metro cuadrado.

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