Del Ejército Rojo a la Nueva Imagen

En la madrugada del 8 de agosto de 2008, las fuerzas armadas rusas –herederas de las de la URSS– entraron en combate en suelo extranjero por primera vez desde la guerra de Afganistán.Elementos de élite de la 76ª División Aerotransportada boinas azules, seguidos ...

Pascal Beltrán del Río

Pascal Beltrán del Río

Bitácora del director

En la madrugada del 8 de agosto de 2008, las fuerzas armadas rusas –herederas de las de la URSS– entraron en combate en suelo extranjero por primera vez desde la guerra de Afganistán.

Elementos de élite de la 76ª División Aerotransportada (boinas azules), seguidos de soldados del 58º Ejército, penetraron en Georgia para someter las pretensiones de ese país de recuperar (dirían los georgianos) o arrebatar (en la visión de Moscú) un territorio de 3 mil 900 kilómetros cuadrados conocido como Osetia del Sur, equivalente a la superficie de Tlaxcala. La disputa entre los dos países por el control de Osetia del Sur y Abjasia –un territorio que bordea el Mar Negro– se remonta a la desintegración de la URSS y los conflictos entre las dos partes fueron escalando hasta convertirse en una guerra abierta.

Para asegurar una victoria rápida, Rusia lanzó a 50 mil soldados contra un ejército de 12 mil. Luego de apenas cinco días de atacar por aire, tierra y mar, los rusos lograron su cometido.

“Al forzar la paz sobre Georgia, nuestras fuerzas armadas ejecutaron su misión con honor”, afirmó el entonces presidente Dmitri Medvédev. “Nuestros soldados exhibieron alta moral y preparación para el combate, salvaron decenas de miles de vidas”.  

Sin embargo, en un análisis posterior, Moscú se dio cuenta de sus graves fallas militares. Entre ellas, que sus aviones de combate se caían a pedazos, no había suficientes pilotos, los sistemas de encriptación de mensajes no servían, los soldados habían entrado en pánico al no recibir instrucciones claras, los oficiales mostraban incapacidad para el liderazgo y los vehículos de los boinas azules eran los mismos que se usaban durante la era soviética. Para colmo, el propio comandante del 58º Ejército, el general Anatoly Jrulyov resultó herido de gravedad.

Las lecciones de la guerra de Georgia llevaron a un proceso de modernización conocido como Nueva Imagen (Novyy Oblik, en ruso). Este proceso ha llevado a Rusia a tener su mayor capacidad militar desde la disolución de la Unión Soviética.

En 2011 lanzó un programa de desarrollo de armamento. En 2014 introdujo una nueva doctrina militar. Y su participación en el conflicto interno de Siria, al lado de las fuerzas de Bashar al-Ásad, la ha provisto de experiencia de combate. Muchos de sus actuales comandantes han peleado en esa guerra.

El ejército de los zares y el de los tiempos soviéticos se basaban en la movilización masiva de conscriptos. A partir de 1992, y sobre todo de 2008, Rusia llevó a cabo un proceso de profesionalización de sus fuerzas armadas. De acuerdo con los expertos, ese proceso ha sido exitoso en términos generales.

En el desfile del Día de la Victoria de 2015, se presentó su nueva generación de tanques T-14 para sustituir a los viejos T-72. Ha habido progresos importantes en el desarrollo de artillería y misiles de corto alcance (120 a 500 kilómetros), como los Iskánder. Las fuerzas aerotransportadas han recibido un gran impulso con el desarrollo de vehículos de combate. La fuerza aérea con la que puede ahora amenazar a Ucrania tiene adiciones como el cazabombardero Sukhoi Su-34, apodado Pato infernal, que incorpora lo más moderno en tecnología y es capaz de librar una guerra electrónica.

Después del derrumbe de la URSS, la interpretación más popular en Occidente fue que el sistema socialista había perdido la Guerra Fría. Sin embargo, la élite política rusa considera que su país fue víctima de una traición, pues en lugar de recibir los beneficios del libre mercado, Rusia fue acorralada por la OTAN. Esa visión ha llevado al país a invertir fuertemente en capacidades militares, renovando 70% de su equipo entre 2008 y 2020 y planeando para un futuro, de 2030 en adelante, cuando, a su juicio, ya no exista un mundo dominado por Estados Unidos.

BUSCAPIÉS

A las 5:45 am de hoy, tiempo de Moscú, en un mensaje que seguramente era grabado y se transmitió a la misma hora que estaba reunido el Consejo de Seguridad de la ONU, Vladimir Putin anunció una “operación militar especial" en Ucrania. A la hora de escribir estas líneas, no estaba claro hasta dónde llegaría la invasión. Lo seguro es que el mundo cambió a partir de ese momento. La guerra ha comenzado.

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