Alertas minimizadas, mexicanos desprotegidos

Ayer, en su conferencia matutina, la Presidenta de la República fue cuestionada sobre la reciente alerta de viaje a México emitida por Canadá. Su respuesta fue que esos avisos “no sirven de mucho, pues siguen llegando turistas”. Sin embargo, el problema no es que ...

Ayer, en su conferencia matutina, la Presidenta de la República fue cuestionada sobre la reciente alerta de viaje a México emitida por Canadá. Su respuesta fue que esos avisos “no sirven de mucho, pues siguen llegando turistas”. 

Sin embargo, el problema no es que desde el extranjero se emita este tipo de advertencias, sino que los mexicanos enfrentan peligros en su propio país, de cuya magnitud se enteran de forma más rápida y completa a través de los ojos de diplomáticos extranjeros que mediante sus autoridades.

El consenso internacional, como puede deducirse de las recomendaciones y alertas emitidas por cinco gobiernos —Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Francia e Italia, que pude encontrar, sin problema, en sitios oficiales—, dibuja un panorama para el que se recomienda “precaución incrementada” a nivel general, con zonas específicas que se marcan con un rotundo “no viajar” o “reconsiderar el viaje”.

Para los estadunidenses, la advertencia general es de Nivel 2 (“ejercer mayor precaución”), pero esta clasificación es un promedio que incluye zonas de Nivel 4 (“no viajar”) y Nivel 3 (“reconsiderar viajar”). Las restricciones para los empleados del gobierno, que se aconseja seguir a sus ciudadanos, incluyen no viajar entre ciudades después del anochecer. Los riesgos citados son homicidio, robo, secuestro y terrorismo.

Canadá coincide con la advertencia de “ejercer mayor precaución”. Subraya la frecuencia de delitos violentos como homicidio, secuestro, robo de vehículo y asalto. Además, previene sobre retenes carreteros, que no siempre son instalados por autoridades constituidas.

A los británicos se les avisa de la prevalencia de manifestaciones que pueden ser violentas, la existencia de criminales que se hacen pasar por policías y la extorsión por parte de agentes de seguridad genuinos. Enfatiza el riesgo de sufrir un secuestro exprés (para forzar retiros en cajeros automáticos), el aumento de la violencia relacionada con las drogas y el peligro de ser atrapado en el fuego cruzado de bandas rivales.

Las alertas del gobierno francés mencionan los frecuentes asaltos en el transporte colectivo. Sugieren pagar los “derechos de paso” en bloqueos carreteros, especialmente en Chiapas, para evitar agresiones. Hacen énfasis en la ciberdelincuencia y los intentos de extorsión telefónica. Señalan como zonas desaconsejadas a estados como Sinaloa, Tamaulipas, Guerrero, Michoacán, Colima y Baja California.

Por su parte, Italia subraya que la situación de seguridad en el país se ve afectada por la proliferación del crimen organizado y la delincuencia común, con enfrentamientos entre bandas rivales, y entre éstas y las fuerzas de seguridad. Desaconseja viajar a estados como Sinaloa (mencionando explícitamente una guerra entre facciones criminales), Guerrero, Michoacán, Sonora y Tamaulipas. Y recomienda minimizar excursiones fuera de los hoteles en la Riviera Maya para evitar quedar atrapado en tiroteos, como uno que ocurrió en Tulum, del que fueron víctimas varios turistas.

Este compendio de alertas extranjeras es un espejo implacable que muestra cómo se percibe a México desde el exterior: una nación de contrastes, donde el encanto turístico y la calidez de su gente conviven con un nivel de violencia y criminalidad que ya no se limita a zonas remotas, sino que ha permeado las carreteras, el transporte público e incluso los hoteles y restaurantes de las zonas más visitadas.

La mayor preocupación no es el efecto económico de una alerta de viaje, sino que el gobierno mexicano minimice las advertencias, al tiempo que es incapaz de avisar a los gobernados cuando hay situaciones de peligro inminente, como ocurrió el lunes en Michoacán, donde una joven indígena, Roxana Valentín Cárdenas, quien participaba en una caminata anual en la comunidad de Santa Fe de la Laguna, cayó muerta durante uno de los ataques que realizaron criminales para evitar la detención de uno de los suyos.

El desafío para el gobierno mexicano no es desestimar estas alertas, sino garantizar la seguridad de la población para que las advertencias internacionales se vuelvan obsoletas por la propia realidad pacífica del país.

Temas: