¡Ah, Chihuahua!

Pascal Beltrán del Río

Pascal Beltrán del Río

Bitácora del director

En su primera conferencia de prensa, después de haber anunciado su salida de la coordinación de Morena en el Senado, el tabasqueño Adán Augusto López Hernández se puso a opinar sobre la próxima elección en un estado que está muy lejos del suyo, por más que esté cerca de sus afectos. “Ya se merece Chihuahua un buen gobierno”, dijo.

Le confieso que, cuando escuché la frase, casi escupo el café que me estaba tomando.

Qué caradura... Si hoy López Hernández es un apestado en su propio partido —cuya dirigencia no tuvo un solo comentario sobre el “trabajo de tierra” que supuestamente va a realizar él en la cuarta circunscripción— es, en buena medida, por su actuación como gobernador de Tabasco, entre 2019 y 2021.

Como chihuahuense, le puedo decir que mi estado ha tenido buenos y malos gobernadores (medidos, desde luego, en función del desempeño que cada uno tuvo en el cargo). Tuvimos uno malísimo, actualmente bajo proceso penal, una auténtica vergüenza, pero, que se sepa, aún ninguno que haya puesto como responsable de la seguridad pública al jefe de la delincuencia en la entidad. Y si hacemos un mano a mano histórico entre Chihuahua y Tabasco, gobernador contra gobernador, no me queda duda que el primero sale mucho mejor librado.

Veamos, nada más, los resultados:

En 1980, Tabasco tenía un Producto Interno Bruto estatal superior en casi 34% al del Chihuahua. De acuerdo con una serie publicada por el Inegi, el PIB de Tabasco era de 260 mil 401 millones de pesos y el de Chihuahua, de 194 mil 351 millones (año base 2013). Cuarenta años después, en 2020, el de Chihuahua era superior al de Tabasco en 16 por ciento: 539 mil 798 millones de pesos contra 464 mil 414 millones.

Si sólo medimos de 2000 a 2025, la economía de Chihuahua creció 64.7%, mientras que la de Tabasco lo hizo apenas 28.4%, un diferencial de 36.3 puntos. Y eso que el estado del sureste se benefició, durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, de la construcción de la refinería de Dos Bocas.   

El terruño de los López fue bendecido por la naturaleza, con abundantes recursos naturales como petróleo y agua. Chihuahua ha tenido que vencer a la orografía y al clima para generar desarrollo. Así que entre las pocas explicaciones que quedan para entender que la economía chihuahuense se haya expandido más que la tabasqueña están la organización social y las políticas públicas en cada una de las dos entidades.

Chihuahua y Tabasco son las dos caras de la moneda social en México. Mientras el Estado Grande presume un índice Gini de 0.395, gracias a su robusta clase media industrial, el edén del sureste se estanca en un 0.442. En Tabasco, la riqueza petrolera fluye en canales estrechos, profundizando la brecha entre la opulencia energética y la precariedad informal.

Chihuahua demuestra que la formalidad es el mejor antídoto contra la desigualdad. En Tabasco, sólo 32 de cada 100 empleos son formales; en Chihuahua, son 63. En Tabasco, aproximadamente una de cada nueve personas vive en pobreza extrema; en Chihuahua, alrededor de una de cada 35.

Y así podríamos seguir, con otros indicadores. Y no por justificar algún tipo de superioridad cultural de los norteños sobre los surianos —cosa que siempre me ha parecido odiosa—, sino sólo para sugerirle al senador López Hernández que tenga más pudor cuando hable de buenos y malos gobernantes.

Ah, y si quiere que la senadora Andrea Chávez tenga alguna oportunidad de alcanzar la candidatura del oficialismo al gobierno de Chihuahua el año entrante y, sobre todo, ganar la elección, lo mejor que podría hacer es alejarse de ella. Si no, la va a seguir persiguiendo el fantasma de La Barredora.

BUSCAPIÉS

En todo 2024, la Organización Panamericana de la Salud confirmó 466 casos de sarampión a lo largo del continente. El año pasado fueron 14 mil 891, de los cuales 6 mil 428 correspondieron a México (43%). En las primeras tres semanas de 2026, van mil 31 casos detectados en siete países, de los cuales 740 son mexicanos (casi 72%). Mientras tanto, Hugo López-Gatell, responsable de que se haya desplomado la vacunación en México, disfruta en Ginebra de su posición de “embajador ante la OMS”, cosa que formalmente no existe.