Apuntes sobre el 4 de junio

1 Los comicios celebrados ayer en cuatro entidades del país Coahuila, Estado de México, Nayarit y Veracruz ponen de manifiesto que, luego de dos décadas de procesos electorales regidos por instituciones ciudadanizadas, la desconfianza sigue siendo la marca de las ...

Pascal Beltrán del Río

Pascal Beltrán del Río

Bitácora del director

1) Los comicios celebrados ayer en cuatro entidades del país (Coahuila, Estado de México, Nayarit y Veracruz) ponen de manifiesto que, luego de dos décadas de procesos electorales regidos por instituciones ciudadanizadas, la desconfianza sigue siendo la marca de las votaciones en México y los partidos carecen de un espíritu democrático para competir.

2) En los tres estados con elección de gobernador, las duplas de candidatos punteros se declararon ganadores. Es decir, al momento de escribir estas líneas, había seis autonombrados triunfadores. De ellos, el único que tenía el respaldo de un número no suyo era Alfredo del Mazo, candidato del PRI en el Edomex. Los demás se basaban únicamente en sus cifras.

3) Los resultados preliminares en el Estado de México –principalmente el conteo rápido– anticipaban un triunfo apretado para la coalición liderada por el PRI. De confirmarse, la victoria de ese partido será agridulce, pues habrá visto reducida su votación a la mitad: frente al 64% obtenido por Eruviel Ávila hace seis años, Del Mazo lo lograría con 32 por ciento.

4) Para Morena la participación en la jornada de ayer sería igualmente de contrastes. Como partido nuevo sus resultados son sorprendentes. Respecto de la elección federal de 2015, duplicó su porcentaje de votos en Coahuila y lo triplicó en el Edomex. No obstante, al no ganar ninguna elección, volvió a ser el ya merito, incapaz de transformar su radicalidad en gobierno.

5) Acción Nacional quiso ser el primer partido en declararse ganador de la jornada de ayer. Apenas cerradas las casillas su dirigente nacional, Ricardo Anaya, salió ante los medios para decir que el PAN había ganado “tres de cuatro estados”, sin precisar cuáles. Nayarit parece suyo (junto con el PRD), así como varios municipios de Veracruz. Pero Coahuila seguía en el aire.

6) El PRD tiene muchas razones para sentirse aliviado. Hace dos meses parecía condenado a la extinción, plagado por problemas internos y asediado por Morena. Hoy ha salido de terapia intensiva. Hizo una buena campaña en el Edomex y seguramente podrá celebrar triunfos en Nayarit y Veracruz en alianza con el PAN. Ahora tendrá que decidir si va con éste en 2018 o con Morena.

7) El PRI parece haber logrado su principal objetivo: retener el Estado de México (a cualquier costo). Aun así, parece haber perdido Nayarit y muchos municipios de Veracruz, al tiempo que pende de un hilo en Coahuila. El desempeño de su actual dirigencia tendrá que evaluarse sólo cuando se asienten los polvos del 4 de junio. Pero aparentemente sobrevivió a la prueba.

8) Los resultados han reorganizado el campo de batalla para la elección presidencial del año entrante: la derrota de Morena en el Estado de México coloca a Andrés Manuel López Obrador frente a dos rivales fuertes en lugar de uno: el PRI, que podrá volver a creer en sí mismo y el PAN, que tendrá que elegir si va solo o con el PRD. Y éste, como dije arriba, deberá escoger a su aliado.

9) López Obrador sigue siendo un actor fundamental de la contienda por la Presidencia, pero una victoria clara de Morena en el Edomex lo habría convertido en el inevitable. Ya se vio que no es tan indestructible. Ahora tendrá que elegir si se enfrasca en un reclamo poselectoral, que podría sacar su peor cara, o se sacude el polvo y ve hacia adelante.

10) Los resultados encartan en la campaña de 2018 al gobernador mexiquense Eruviel Ávila, por parte del PRI, y también a quienes pudieran representar a una eventual alianza PAN-PRD: Rafael Moreno Valle y Miguel Ángel Yunes, entre otros. En el Senado seguramente volverán a verse las caras Josefina Vázquez Mota y Juan Zepeda.

11) Los resultados de ayer volvieron a desmentir a los necios que decían que el PRI dependía de una baja participación para ganar el Estado de México. Allí se dio uno de los porcentajes más altos de afluencia a las urnas desde los últimos años para una elección de gobernador (entre 53% y 54%) y el PRI, hasta ahora, va adelante.

12) Tampoco fue cierto que el exgobernador veracruzano Javier Duarte sería extraditado por Guatemala justo antes de la elección, como un regalo para el PRI. Y, curiosamente, al momento de escribir estas líneas, la PGR dio a conocer la detención del también exgobernador Roberto Borge en Panamá. Demasiado tarde para capitalizarlo electoralmente.

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