Tramas de diván IX. Quizá el éxito…
De lo que siempre se trata el éxito es de un sentimiento de sabernos mejores de lo que éramos antes, de la seguridad, confianza y simetría más cercana con aquello a lo que aspiramos de nosotros mismos.
Un tonto nunca se repone de un éxito.
Oscar Wilde
La palabra éxito viene del latín “exitus” y significa final o término. El concepto se refiere al efecto o a la consecuencia acertada de una acción o de un emprendimiento. Muchas veces expresa también sobresalir o salir de la oscuridad de anonimato, otras muchas también se le asocia con otros factores.
Lo anterior parece una concepción bastante parca para ser un anhelo tan deseado por la mayoría de la humanidad, quizá sea más certero asirse de Sócrates, quien decía que el éxito no se mide sólo por la riqueza, sino por la satisfacción y la felicidad que encontramos en nuestra vida diaria; o por Nietzsche, quien decía que lo importante era el reconocimiento y el valor de las acciones por uno mismo y los demás; o por Aristóteles, que decía que el todo es mayor que la suma de sus partes. Y sí, probablemente el éxito sea una cuestión meramente subjetiva que poco o nada tiene que ver con los factores y circunstancias, y mucho que ver en cómo nos sentimos con nosotros mismos y nuestra vida.
Quizá más acertada sea la concepción de John Maxwell, que decía que el éxito era conocer tu propósito en la vida, crecer hasta alcanzar tu máximo potencial y plantar semillas que beneficien a otros. Sin embargo, esto es sólo un quizá, los temas subjetivos siempre traen consigo esquemas personales que modifican la propia percepción del concepto de quién y cómo lo vive.
Habrá que reflexionar en la injerencia que la propia cultura y los tiempos impregnan y marcan en el inconsciente y en el consciente de las personas, de lo que es o no tener éxito. Al final, cada uno parte de un punto muy personal y el éxito depende de la concepción que cada uno tenga de progreso y superación en su propia vida. Porque de lo que se trata el éxito es de una percepción personal de avance, de un sentimiento de sabernos mejores de lo que éramos antes, de la seguridad, confianza y simetría más cercana con aquello a lo que aspiramos de nosotros mismos. El éxito quizá sólo sea la disminución e incluso la extinción de una brecha entre un punto vivido y uno imaginado sobre nosotros mismos a favor de nuestra propia vida. El éxito, mi querido lector, es lo que usted quiere que sea, siempre y cuando sea bueno para usted y tenga la capacidad de valorarlo y disfrutarlo. De otra forma, se convierte en una trama de diván en la frustración permanente de haber llegado a un punto culminante en su vida que nada tiene remarcable para usted. Ocurre cuando se siguen las pautas de lo que otros creen o de lo que otros aspiran, ocurre cuando se persiguen objetivos poco claros, que no lo convierten en un mejor ser humano ni desarrollan lo mejor que de sí mismo y que no dejan para otros ni una mínima motivación.
El éxito es sólo eso: el final o el término de algo o de alguien, y creo que esto merece más que cualquier otra reflexión. En quién nos convierte, quién dejamos de ser para ser en un futuro. Porque si es el término de algo implica un antes, un punto medio y un fin… el éxito es cómo salimos de ese trayecto entre el antes (origen), el medio (proceso) y el fin (un nuevo presente). Lo importante del éxito es el proceso, la suma de sus partes en un todo, en quién nos convierte y lo que deja en nosotros mismos y en los demás, la medida en que nos sentimos satisfechos y en la que nos valoramos y valoramos la experiencia de cambio, de transformación, de dejar de ser o de estar… de salida y, sobre todo, de seguir adelante.
Por eso no pierda el tiempo en mirar la vida de otros ni en compararse con ellos, ni mida sus objetivos y metas en función de lo que otros pauten, no crea que la felicidad, el poder, el dinero o la fama son sinónimos… el éxito es personal y sólo depende de la capacidad que tenga de superarse a sí mismo y en lo que esas lecciones lo conviertan… y quizá simplemente se trate… de que pase lo que pase en la vida, siempre tendremos éxito, si, de un modo u otro, encontraremos la salida… Como siempre, usted elige. ¡Felices tramas, felices vidas!
