Focus IV. El entorno
• Es necesario tomar distancia, escuchar lo que sentimos y lo que cada una de las personas que nos rodean significan realmente para nosotros...
Las personas cambian cuando se dan cuenta
del potencial que tienen para cambiar las cosas.
Paulo Coelho
La RAE define entorno como ambiente, lo que rodea; también (...) como conjunto de puntos próximos a otro (...). El entorno es la primera selección que debemos hacer conscientemente los que decidimos reinventarnos.
Del entorno, lo más importante son las personas, son los elementos esenciales para la creación del ambiente óptimo para evolucionar. Las relaciones que mantenemos con los demás son la clave que permite el equilibrio básico en nuestra vida: la paz mental.
Los nuevos comienzos necesitan nuevas elecciones. Es necesario tomar distancia, escuchar lo que sentimos y lo que cada una de las personas que nos rodean significan realmente para nosotros... lo que nos dan y lo que nos quitan, porque elegir implica también una renuncia, y muchas veces debemos ser selectivos con las personas que elegimos en nuestra vida. No existen estudios que nos revelen el éxito en ninguna relación —las personas cambiamos continuamente—, pero sí existen ciertas investigaciones que nos ofrecen una visión clara sobre los puntos que debemos tomar en cuenta.
Coincido con los expertos en que, como base, uno mismo debe ser el primer ejemplo de las personas que desea en su vida. El respeto es y siempre será el pilar de cualquier relación de la índole y naturaleza que sea, elegir a alguien en nuestra vida implica también que sintamos el deseo de sumar a sus intereses, de hacer su vida mejor y de saber ser y estar en los procesos de cada uno.
En primer lugar, es la voluntad de querer, la voluntad de comprometerse con relaciones sólidas y estables en nuestra vida, personas que sean capaces de proveernos de la motivación necesaria para superar cualquier circunstancia en nuestra vida con éxito y viceversa. Los criterios, los valores, los principios, la esencia básica sobre la que ambas partes se constituyen, ésa siempre debe coincidir. La complicidad, la sana convivencia, la intimidad, la cercanía y la confidencia.
La absoluta seguridad de que podemos ser nosotros mismos siempre y ofrecer ese mismo espacio a los demás. Créame, no existe nada más importante que sentir que no estamos solos.
Porque es ahí, en las relaciones sanas, donde descansa nuestro equilibrio mental, emocional y racional y, sobre todo, nuestra felicidad, sin importar las circunstancias que estemos viviendo.
En segundo lugar, considero que la empatía es esencial, la empatía es la participación afectiva de una persona en una realidad ajena a ella, generalmente en los sentimientos de otra persona, es decir, comprender la realidad propia y la de los demás y esa empatía debe ser cognitiva —es la habilidad para entender y comprender la perspectiva de vida de la otra persona—; la empatía emocional —es la habilidad de sentir lo que el otro siente— y el interés empático —la habilidad de sentir lo que el otro necesita de nosotros—.
Y, por último, en tercer lugar, el respeto por la esencia del otro, la verdadera amistad, el verdadero amor, el verdadero trabajo en equipo respeta la esencia del otro, lo que es, lo que cree, lo que ama, lo que desea... Se trata de sumar y multiplicar, de hacer que nuestra vida y la vida de quienes nos rodean sea mejor, se trata de sacar lo mejor de nosotros mismos, se trata de compartir lo simple y también lo complicado, se trata de ser y de estar en esta vida acompañado de la gente correcta, esa la que saca la mejor versión de nosotros mismos, la que nos inspira, nos motiva, nos empodera, nos acompaña, nos apoya, nos contiene... se trata de risas, de abrazos sinceros, de palabras honestas y de actos heroicos, de historias bonitas, de batallas conjuntas, de permanencia, de honestidad, de fidelidad, de admiración, de cuidado, de amor incondicional, se trata de la felicidad, del equilibrio... de la suma del tiempo y de las experiencias conjuntas, se trata de vivir mejor y de ser mejor. Hoy sólo le invito a preguntarse quién merece y quién no estar en su vida y en qué lugar. Como siempre, usted elige.
¡Felices entornos, felices vidas!
