Focus II. Lo que sigue...
• La RAE define reconstruir como volver a construir, y como unir, allegar y evocar recuerdos o ideas para completar el conocimiento de un hecho o el concepto de algo
El mundo hay que fabricárselo uno mismo, hay que crear
peldaños que te suban, que te saquen del pozo. Hay que
inventar la vida porque acaba siendo verdad.
Ana María Matute
Es extraño el sentimiento que queda unavez que las tempestades se apaciguan, las circunstancias se aceptan, y en el horizonte comienza a visualizarse vagamente lo que viene después. Esas sensaciones casi crónicas de cansancio físico, mental y emocional con las que uno se queda después de una situación complicada... Usted sabe... de esas que vuelve la mirada y se da cuenta de la devastación... ésas cuando uno se siente roto y todo lo que puede ver son los escombros de lo que fue, la suma de recuerdos que ya no pueden hilarse... ese momento donde dejamos de ha cernos preguntas de la parte más herida y subjetiva de nosotros mismos y asumimos solamente lo que hay, sin romanticismos y a la luz de la realidad, la objetividad y la calma. Ese momento donde la suma de los daños puede realizarse y dónde sólo nos cuestionamos la gran pregunta ¿qué sigue después...? ¿Por dónde empezar...? Pues bien, después sigue más vida... por dónde empezar: por uno mismo, siempre por uno mismo.
Algunos suelen insistir en reconstruirse, en recoger lo que queda de ellos, de sus vivencias e intentar devanarse a retazos de lo que una vez fue... Otros prefieren quedarse ahí pasmados, esperando a que alguien los rescate de semejante cataclismo, otros más prefieren esconderse en esas ruinas y desaparecer... y otros más elegimos dejar lo que fue, lo que creímos que fue, lo que fuimos... y sin importar los restos, pasarles por encima y mirar hacia adelante, con lo puesto, con lo que queda de nosotros, con quienes quedan... resolviendo la parte personal que pudo haber fallado, o provocado aquella situación y enfocando la mirada y las fuerzas ahí, hacia lo único que puede cambiarse... el presente y el futuro.
Me permito aclarar mi consideración. Para quien espera ser rescatado o quien decide fundirse en su derrota no merece la pena cuestionarles, porque donde no hay voluntad, no hay cambios. Sin embargo, vale la pena analizar el reconstruirse y el reinventarse porque si bien los dos mantienen un deseo de superación, las herramientas que eligen para su rescate son muy diferentes, y esa diferencia puede determinar de manera contundente su vida.
La RAE define reconstruir como volver a construir, y también como unir, allegar y evocar recuerdos o ideas para completar el conocimiento de un hecho o el concepto de algo. A su vez, la misma fuente define reinventar como hallar o descubrir algo nuevo o no conocido. Así, podemos intentar volver a unir los pedazos de lo que hemos sido o bien convertimos en alguien nuevo, incluso no conocido por nosotros mismos. Para mí, la segunda opción es el cambio, la transformación, la verdadera evolución de uno mismo.
La esencia de cada uno no va a desaparecer –quizá–, pero de qué sirve volver a ser lo que se era, reunir aquello que por alguna razón ha dejado de pertenecernos, por qué seguir cargando con lo vivido, por qué ser a partir de cicatrices maltrechas, por qué querer aquello que no nos ha llevado al lugar deseado, por qué reconstruirnos cuando la vida, las circunstancias y nosotros mismos hemos decidido explosionar, por qué seguir pensando en él hubiera... No, los verdaderos cambios necesitan verdaderas reinvenciones, no reconstrucciones. Se reconstruye sólo si las bases son sólidas, si los cambios son meros detalles, pero si la base se quebranta, y las estructuras sobre las que hemos erigido nuestra vida fallan... eso no se reconstruye, eso es mejor cederlo al destino y seguir adelante sin mirar atrás, trabajando en lo nuevo y proyectándonos con ilusión y nuevos bríos hacia el futuro.
Por eso, hoy lo invito a gestionar las fuerzas, las pasiones, las motivaciones, las emociones, los razonamientos y los pensamientos. No siempre y no todo es tan importante y necesario, en la vida hay que ser selectivo con lo que decidimos que nos acompañe, desde la mente, el alma y el corazón. Elijamos lo que nos hace bien, lo que nos permite seguir poniendo el focus en lo prioritario e inyectarnos el refuerzo positivo necesario para seguir adelante. Como siempre, usted elige.
¡Felices focus, felices vidas!
