Esos 5 minutos (V)... De agradecimiento

El agradecimiento es una virtud y, como tal, hay que educarse en ella.

                Agradece a la llama su luz, pero no olvides

                el pie del candil que, paciente, la sostiene.

                Rabindranath Tagore

Muchas veces, en la vida, hay momentos en los que no alcanzamos a agradecer con palabras lo bueno que hemos recibido de otros, de las circunstancias o de las experiencias de la vida… y cuantas ganas dan de decir gracias y mil veces gracias por lo vivido… y ahí está ese instante memorable que nos recuerda que no estamos solos, que la vida es un perfecto equilibrio, que todo pasará y que, venga lo que venga, estamos preparados… El poder del agradecimiento es ése que nos hace sentir mejor y más grandes, y a los demás también, y eso suma siempre en las ecuaciones de la vida y deja siempre un saldo a favor en los momentos en los que las circunstancias amenazan con descapitalizar nuestras fortalezas.

Es común, en los tiempos de la inmediatez, que lo bueno que existe en nosotros y en nuestra vida se pase por alto, que se dé por hecho o, peor aún, que se crea que es un beneficio que ha de mantenerse intacto por merecimiento. No se puede ser ciego ante el privilegio de existir, de estar aquí y de poder elegir, no se puede pasar de largo por la vida sin hacer una pausa y meditar sobre la bendición que es estar vivo y agradecerlo.

El agradecimiento va más allá de la cortesía social, es un poderoso catalizador para la salud mental y el bienestar emocional. El agradecimiento es una virtud y, como tal, hay que educarse en ella, quizá todo comience a partir de un gracias, sin embargo, ese gracias se convertirá —mediante su práctica— en un proceso psicológico y emocional en el que se elige, casi de manera inconsciente, el reconocimiento, la apreciación y el valor intrínseco de uno mismo, de los demás y de la vida en su totalidad y, con ello, el corresponder de manera positiva a ese privilegio. Porque un gracias nos hace más grandes y engrandece también al otro y no cuesta más que una dosis de humildad y un enorme alivio al corazón que encuentra esa vía para comunicarse. Además, cuando expresamos gratitud, se activan regiones específicas del cerebro, como la corteza prefrontal, la amígdala y el sistema de recompensas. Estas áreas están asociadas con la toma de decisiones, la emoción y la regulación del humor. El neurotransmisor clave en este proceso es la dopamina, conocida comúnmente como el “químico del placer”; la liberación de dopamina está vinculada directamente con la sensación de bienestar y felicidad, y el acto de agradecer activa este sistema de recompensas en el cerebro. Además, reduce el cortisol, la hormona del estrés, y las respuestas emocionales intensas, como el miedo y la ansiedad y, por si fuera poco… nos ayuda a tomar mejores decisiones y a fortalecer nuestros vínculos y arraigos emocionales.

Por eso hoy le invito a tomarse esos 5 minutos de agradecimiento, esos 5 minutos que le permitan dar las gracias al otro, a usted o a la vida… Tómese esos 5 minutos para ser agradecido con lo que ha sido, con lo que es y con lo que aspira a ser, con lo vivido, lo que se vive y con lo que está por venir; con uno mismo, con los demás, con las circunstancias, con el orden detrás del caos, con la incertidumbre, con los que están en nuestra vida y los que no, con el día, con la noche, con los buenos momentos e, incluso, con los peores. Los opuestos tienen esa bendita tozudez de mostrarnos la luz en todo y comprender su valía y la importancia que tienen en nuestra vida.

Créame, no dé nunca nada por sentado, porque la vida cambia, todo y todos lo hacemos, no deje pasar un día sin agradecer el estar aquí y lo que ese día le haya ofrecido, no deje que las ideas preconcebidas obnubilen su capacidad de ver lo mejor que hay en cada cosa, en cada persona, en cada circunstancia y en usted mismo. Y no deje de agradecerse a usted por educarse en lo que le hace bien, en no dejarse llevar por la tendencia absurda de las vanidades, de ese instinto innato de la condición humana que inclina nuestra mente hacia los pensamientos negativos y seguros que creen mantenernos a salvo. Mejor agradezca para liberarse, para expandirse, para ser y esperar siempre sólo lo mejor… Como siempre, usted elige.

¡Felices minutos, felices vidas!

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