Las “c’s”

El cielo rara vez hace que nazcan juntos el hombre que quiere y el hombre que puede. René de Chateaubriand Hemos sido concebidos a través de un trabajo en equipo, venimos al mundo haciendo trabajo en ...

El cielo rara vez hace que nazcan juntos

                el hombre que quiere y el hombre que puede.

                René de Chateaubriand

Hemos sido concebidos a través de un trabajo en equipo, venimos al mundo haciendo trabajo en equipo, pasamos por todos los años de educación haciendo trabajo en equipo, laboralmente hacemos trabajo en equipo… nos enamoramos haciendo trabajo en equipo… si analiza un poco su vida, se dará cuenta que el trabajo en equipo es obligatorio para existir, para subsistir y para supervivir.

Nadie puede decir que ha podido solo, ésa sería una gran mentira, hay que reconocer que no se puede y tampoco se debe hacer todo solo. El trabajo en equipo siempre será mucho más brillante que un trabajo en solitario, y lo digo en todos los aspectos de la vida. La soledad es buena, pero más como espacio de reflexión que como objetivo de crecimiento y evolución. Quienes nos rodean son grandes y magníficos espejos para nuestro propio conocimiento y estudio personal, y no cabe duda que casi todas las cosas de la vida, se disfrutan más y mejor en compañía… ¡claro, si la compañía es buena! Por eso hay que saber hacer equipo y aprender a sacar lo mejor de éste para juntos alcanzar objetivos comunes… porque, finalmente… por eso nos unimos a los demás, para alcanzar metas comunes que nos hagan felices. Sin embargo, no todas nuestras  elecciones son o han sido atinadas: los amigos pueden fallar, las sociedades pueden terminarse, las parejas separarse, sin importar quien haya sido más responsable.  Lo cierto es… que los equipos terminan y casi siempre cada una de las partes con una extensa  lista de agravios.

No es nuevo lo que a continuación le invito a reflexionar y a poner a prueba, pero sí, absolutamente necesario, tomarlo en cuenta cuando decida darse una segunda oportunidad en su vida, sin importar la causa o el causante. Primero, deberá de sincerarse consigo mismo y tener muy claro lo que quiere. Seguidamente habrá de  hacer una lista de sus proyectos más deseados y hacer también una selección minuciosa de los posibles candidatos a los que pueda interesarle cada uno de  sus proyectos. Después debe estar convencido de lo que necesita aportar usted y lo que necesita que otros aporten, y por supuesto, establecer sus prioridades y las reglas de negociación.

Y para animarle en este proceso, le presento las cinco “C” con las que todo equipo de trabajo debe contar: Complementariedad, el que esté mejor preparado para una tarea es quien debe realizarla, siendo justos y equitativos con las cargas de trabajo. Coordinación, necesita existir un plan de trabajo  programado, tiempos reales y bien distribuidos. Comunicación, saber expresarse y tener el tacto de cómo y cuándo hacerlo, siempre de forma  clara, real y objetiva.  Confianza, si no confía en su socio o en alguno de los miembros de su equipo… sepárese, la confianza se prueba, pero más que eso, se siente o no se siente. Sienta. Debe estar totalmente seguro de la persona o personas que están a su lado bregando a favor del sueño en común. Compromiso, ésta es la parte más difícil de lograr porque depende de la voluntad de cada uno, de la motivación, del amor, la pasión y el interés que se tenga en ese proyecto; el compromiso se tiene completo o no se tiene para nada. El compromiso es la responsabilidad absoluta sobre una elección personal. Éste es el punto que debe evaluarse con más precisión… de aquí parte la formación del equipo, su desintegración, su éxito o su fracaso.

Como siempre, usted elige.

¡Felices elecciones, felices equipos!

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