Bendita costumbre

No se puede tener una realidad feliz si no se está dispuesto a vivir en la realidad.

…Es en el mismo momento de la desgracia cuando uno se acostumbra a la verdad.

Albert Camus

Si me preguntasen cuál es el primer paso para ser feliz en la vida les diría, sin temor a equivocarme, que vivir en la realidad. Que esa realidad le haga feliz no es diferente… absolutamente diferente. La realidad no es responsable de la infelicidad; la realidad se padece por no querer aceptarla y es necesario cambiarse a sí mismo para cambiarla.

Pero se olvida… se olvidan todos aquellos que insisten en querer vivir fuera de la realidad, siendo quienes no se atreven a ser y haciendo lo que no les llevará al lugar al que quieren llegar. Se olvidan todos aquellos que temen hacer frente a los inconvenientes que ponen a prueba sus deseos, los que se mienten y mienten sobre sus afectos, sus talentos, sus esfuerzos y sus capacidades, los que pretenden buscar que otros solucionen sus problemas, minimicen sus batallas y hagan por ellos lo que ellos mismos no están dispuestos a hacer.

Y así viven los que se rehúsan a comprender que en la vida no se regala nada, que hay que vivir sus buenas y sus no tan buenas y, sobre todo, que hay que estar siempre presente en ella a cada instante eligiendo… Eligiendo el camino correcto y objetivo que les lleve a ese lugar donde quieren llegar, eligiendo esa realidad que desean vivir y viviéndola con todo lo que sea que traiga consigo esa elección.

Créame, no se puede llegar a ningún sitio si no se sabe de dónde se parte. No se puede tener una realidad feliz si no se está dispuesto a vivir en la realidad y edificar a partir de ella. Y no se puede esperar que todo lo que ocurra siempre apoye nuestras circunstancias.

Lo mejor de la vida está en la determinación que se tenga o no para vivirla como se la quiere vivir, en el estilo, en la autenticidad, en la claridad, en la voluntad y en el empeño. Ésa es de las mejores partes de la vida… la que nos permite delinear la felicidad propia y evitar a toda costa las definiciones ajenas. Pero se olvida. 

Se olvida que vale más acostumbrarse a la realidad de uno mismo que a la de otros, se olvida que la felicidad es una condición permanente que se elige y que no depende de las circunstancias, estando en la realidad gran parte de las circunstancias las hace uno mismo y… nada fuera de la realidad puede llamarse felicidad.

Por eso hoy le invito a aceptar su realidad y a involucrarse personalmente en ella, cambie lo que tenga que cambiar y hágase único responsable de esos cambios y, sobre todo, no tema… no tema dar el primer paso. Deje de imaginar la vida que desea tener y ocúpese en hacer que suceda de su propia mano. Nuestra vida nos habla. Si uno no es feliz debe analizar su realidad y hacerlo sin miedo, porque muchas veces, como bien dice Camus… “Es en el mismo momento de la desgracia cuando uno se acostumbra a la verdad”. Acostúmbrese a la verdad, a su verdad, porque ese es el único espacio capaz de hacer que usted y todo lo que le rodea cambie  y suceda en su favor. Como siempre… usted elige…

¡Bendita costumbre, bendita realidad!

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