Los filtros
Es una enorme desgracia no tener talento para hablar bien, ni la sabiduría necesaria para cerrar la boca. JEAN DE LA BRUYERE Los filtros son sistemas de selección en cualquier proceso, según criterios previamente establecidos. La ...

Paola Domínguez Boullosa
La coach
Es una enorme desgracia no tener talento para hablar bien, ni la sabiduría necesaria para cerrar la boca.
JEAN DE LA BRUYERE
Los filtros son sistemas de selección en cualquier proceso, según criterios previamente establecidos. La comunicación humana también es un proceso y necesita forzosamente de esta clase de sistemas, a fin de poder seleccionar los datos y los aspectos mediante los cuales se configure la información, tanto aquella que se recibe y tanto o más la que se emite.
Los filtros en la comunicación existen para comprender, catalogar, administrar, evaluar y finalmente seleccionar la información que se recibe y también aquella que se desea o no, o se necesita o no transmitir. Por eso, aquellas personas que carecen de filtros, carecen también de la capacidad racional, emocional y crítica para entender la información… y llegado a este punto, es acertado señalar también que carecen de toda habilidad comunicativa eficiente y, eventualmente… veraz.
Se lo digo, porque existen personas carentes de todo filtro, incapaces de generar un sistema de selección y, por consecuencia, obligadas… absorben y divulgan todo a su paso. Sorprendente, porque ellos mismos se jactan y presumen de su transparencia y de su claridad, sin darse cuenta del absoluto error en el que viven, ya que al carecer de los filtros de selección necesarios no podrán ser bien considerados por su inteligencia.
El que no tiene filtros para hablar, no tiene filtros para nada en su vida, porque el habla es resultado de un proceso de pensamiento —o por lo menos eso se espera—, y quien no es capaz de llevar a cabo este tipo de operaciones primarias no puede tampoco completar ninguna operación racional, emocional y de criterio un poco más elevada.
Desconfíe de quien dice todo a su paso, desconfíe de quien critica, de quien divulga información sin criterios ni razón, desconfíe de quien decide decir lo que prometió callar, desconfíe de todos aquellos que llevan en su palabra las palabras de los demás, se lo digo porque la memoria nunca es tan amplia como la interpretación, porque la compresión de uno nunca es igual a la del otro, porque lo que se escucha siempre es parte de un todo que nunca termina de conocerse… desconfíe…
No crea en las palabras que le llegan disfrazadas de secretismos y confidencialidad, frecuentemente no son más que una herramienta para extraerle información a manera de intercambio, no crea en chismes de gente que sabe vacía, simplista y poco ocupada, recuerde siempre que la desidia engendra entretenimientos agresivos y peligrosos, tampoco confíe y no crea en esas palabras que dicen llevar toda la verdad, porque muy probablemente sean verdades mal intencionadas que son siempre peor que las mentiras… como bien dice Javier Sádaba, la verdad, si no es entera, se convierte en aliada de lo falso, y cualquier verdad fuera de sus protagonistas es siempre muy cercana a lo falso…
Los ecos, ecos son, pero depende en gran medida contra qué o quiénes rebote su sonido para magnificarse. Si alguien viene a usted sin ningún tipo de filtro en su conversación desconfíe y no crea, le aseguro que evitará perder el tiempo en malas semillas de pensamientos que no merecen la pena ser desarrollados y también se evitara molestias insanas. Deje que hablen… no permita que aticen su pensamiento, distraigan sus objetivos y mucho menos que conozcan su parecer sobre la información que divulgan, porque ese es finalmente… en la mayoría de los casos, su objetivo.
Escuche y, si tiene dudas, elija las preguntas correctas que le permitan conocer la intención de esos mensajes, fuera de eso no haga nada más, no lo vale, finalmente nunca es importante transmitir un mensaje de las personas incorrectas. Mejor elija escuchar, se sorprenderá de todo lo que tienen que decir aquellos que no pueden guardarse nada para sí mismos.
Por eso hoy le invito a desconfiar y no creer en aquellas personas carentes de todo filtro, créame, nada bueno puede salir de donde no se procesa correctamente.
Y para usted elija también sus filtros, sus criterios y sus bases de razonamiento y emoción y... protéjalos a toda costa, no permita que nadie amenace su equilibrio mental ni emocional y menos a través de esas verborreas poco acertadas y tan dañinas. Las personas carentes de todo filtro son una realidad latente y cotidiana, con estrategias que no podemos ni siquiera imaginar, no permita que su carencia de filtros le haga perder los suyos, se lo digo porque sin ellos dejará de ser quien es.
Debemos filtrar toda la información, la que recibimos y aún más la que vamos a transmitir, la información debe ser preparada para decirse y también la información recibida debe de saberse analizar y manejar. Créame, la mayor parte de los problemas de comunicación radica en eso, en la carencia de filtros, en el exceso de información, en su mal manejo, en su divulgación sin control y sin reservas… como siempre, usted elije, pero me siento con el deber de recomendarle que haga nulo caso de quienes presumen decir todo lo que saben, porque así como se lo informan a usted, informarán de sus palabras a los demás… El talento para hablar bien, puede o no tenerse, pero siempre se debe tener prudencia para saber callar y, cuando nos corresponda, hablar; utilice sus filtros con la mayor sapiencia posible.
¡Felices elecciones, felices filtros!