#PrimeraNETA
La lucha libre es un vals, un muy retorcido vals; con su ritmo y su melodía, con su fascinante coreografía. La lucha libre mexicana es extraordinaria, es un vals de dos, un vals entre dos, pero no es para dos: es para cientos, o miles de aficionados que se apersonan en la arena más humilde y sencilla, o que se gastan la noche de su viernes en la Catedral de la Doctores con un único afán: sacar el “fuaaaa” que llevan dentro. Para que la afición se exprese, para que se una en un grito, para que se vuelva loca con su luchador, primero tiene que ser víctima; un victimismo que muchos ven, pero no logran descifrar: para que la arena explote, el público ha de ser víctima del engaño. La lucha libre es el arte del engaño, y el público paga porque lo engañen. Pero cuando el engaño es magistral, cuando aquel llaveo a ras de lona está perfectamente bailado, llevado, acompañado… llueven las monedas en el cuadrilátero. Es increíblemente raro, es bello y colorido, es extravagante hasta donde más. Y claro, es también aquel vals que, si no se sabe bailar terminará con uno de los protagonistas en la lona. En la lucha libre tu peor enemigo puede ser quien cuide de ti de por vida. Se necesita de dos para prender la emoción en las gradas, no habría Místico sin Averno, simplemente no se entendería; no habría Santo sin Black Shadow. En la lucha libre el peor de tus rivales es quien te abrirá el camino para parecer invencible. La lucha libre es una hermandad.
#SegundaNETA
Mucho de lo que sucede en aquellos 36 metros cuadrados es engaño, y el público acepta ese engaño, pero entre ellos, entre los que bailan el vals, jamás puede haber un engaño, todo lo contrario: algunas de las llaves y movimientos pueden y suelen estar pactados, pero cada llave lleva entre los dos bailarines un altísimo grado de confianza, de comunicación, de complicidad. Cada movimiento realizado exige que se sepa ejecutar y que se sepa recibir, y no porque estén pactados dejan de ser reales. Dudo muchísimo que 500 mil pesos hayan sido los que inclinaron la balanza para que la familia del Búho otorgara el perdón al Hijo de Fishman. Mucho me temo que pesó más aquello que no se compra con dinero: el amor por ese oficio mal pagado, al que cientos de héroes con capa y tapa le han entregado su vida. No existe hoy en día un video en el que se vea al Hijo de Fishman ejecutando un martinete sobre Gerardo Germán Pineda, El Búho, el pasado 7 de octubre en la Arena Vanguardia, en Mineral de Reforma, Hidalgo.
#NETASextras
El pancracio es un mundo sin par lleno de códigos y de reglas no escritas, pero las normas de la seguridad y protección civil jamás pueden pasarse por alto. Que en paz descanse El Búho.
