#PrimeraNETA
Hace algunas semanas, dentro de la columna titulada Porno vs. Liga MX, decía que el formato de competencia en #Molelandia terminaría provocando que los equipos se olvidaran cada vez más de los logros deportivos, para concentrarse en ofrecer experiencias capaces de llevar aficionados a las tribunas. Es mucho más barato y el no descenso se los permite. Para ejemplificar el asunto, lancé una penosa neta: advertía sobre la cada vez más evidente semejanza entre el pancracio mexicano, o sea la lucha libre y #Molelandia, o sea la Liga MX. Decía que llegaría el momento en que daría lo mismo ir a la Arena México para gritar: “¡Chingas a tu madre, pinche Espectrito!”, que acudir al Azteca para gritar: “¡Chingas a tu madre, pinche Cantante”. Y creo que ésa ya no tan probable, sino real semejanza, representa una desgracia para quienes buscamos en el futbol algo un poquito más profundo y menos indigno que una simple oportunidad para desfogar la harta ira que guarda el mexica en su interior, durante un fin de semana cualquiera. Bueno, pues ya llegamos. Sean todos ustedes bienvenidos. ¿Y cómo llega a un destino? ¿Cómo se entra a un lugar al que nunca debimos estar invitados? Pues porque alguien se encargó de operar esa entrada, alguien lo permitió. Alguien le emitió la visa.
#SegundaNETA
Al que sí que le cancelaron la visa #Molelandiesca por burlarse, a la buena y a la sana, del equipo de Alejandro Irarragorri —uno de los principales promotores del no descenso— fue a Héctor Domínguez, director de marca del Club Puebla. Tras la victoria de La Franja sobre el Santos Laguna de los Irarragorri, durante la jornada cinco del actual torneo, las redes sociales del Puebla publicaron los goles del partido acompañados por Color Esperanza. Días antes se había hecho público un video en el que Alejandro Aleco Irarragorri, hijo del dueño de Grupo Orlegi y presidente del Santos Laguna, aparecía cantando esa misma canción durante una fiesta con sus amigos. Antes de entonar la canción insignia de Diego Torres, el joven y, hasta hoy, fracasado directivo lagunero, arengaba a sus invitados preguntándoles: “¿Cuál es el color de la esperanza?”, “¡Verde!”, contestaron algunos; volvió a preguntar, ahora con la voz más alzada: “¿Cuál es el color de la esperanza?”, “¡Veeerde!”, respondieron algunos más. “Te la dedico, cabrón”, le dijo después a uno de sus contertulios y se arrancó con una, hay que reconocerlo, nada mala interpretación, pero sí triste la escena. “Sé que hay en tus ojos con solo mirar…”.
#NETASextras
Molelandia es un lodazal capaz de mantener con vida a uno de sus protagonistas como El Piojo que encara y golpea aficionados, pero desaparece a quien hace bien su trabajo. Molelandia da, Molelandia quita.
