Ha sido un gran honor estar al lado, hace un par de días, de uno de los grandes promotores del deporte en nuestro país, me refiero al incansable Hernán Garza, que desde muy jovencito descubrió que la organización de eventos deportivos, y en particular eventos tenísticos al más alto nivel, era su destino.
Gracias a un amigo en común, el querido Hernán tuvo un acercamiento con el gran hombre de negocios, Lamar Hunt, que, entre otras propiedades, se hizo de los Chiefs de Kansas City de la NFL, equipo que aún dirigen sus descendientes, así como innumerables empresas de energía de gran importancia, a la par, Hunt siempre tuvo intereses en temas deportivos, por lo que a finales de los 60 creó la World Championship Tennis (WCT) para llevar a los mejores tenistas de su tiempo, entre otros, nada más Rod Laver, Ken Rosewall, John Newcombe, Arthur Ashe, Jimmy Connors, Ilie Nastase, Bjorn Borg, Guillermo Vilas y el nuestro, Raúl Ramírez, la crema y nata del tenis profesional de los 70 y 80. En ese tiempo, el muy admirable Hernán trajo a nuestro país a tan importante circuito tenístico y, al paso de las décadas, continúa su labor, ahora al frente del Abierto de Monterrey, GNP Seguros, un WTA 500, con la presencia de grandes figuras del deporte blanco femenil.
El gigantesco carisma, don de gentes, sencillez y muchas otras cualidades más han hecho del querido Hernán uno de los promotores más queridos de todo el circuito, pues con paternal cariño ha formado un gran equipo de trabajo, situación que genera en las tenistas que acuden año con año al Abierto de Monterrey una especie de relación familiar que mucho aprecian las protagonistas.
Inquieto y muy trabajador, Garza ha sido artífice de muchos eventos deportivos, como, por ejemplo, haber sido el director de la sede regiomontana del Campeonato Mundial de Futbol México 86, así como una innumerable cantidad de torneos, fundamentalmente de tenis, pero también de muchas otras especialidades. Recientemente construyó el maravilloso estadio GNP Seguros, dentro del Club Sonoma de Monterrey, Nuevo León, una verdadera joya para recibir un torneo de gran magnitud, siempre con su gran clase, categoría y elegancia, como lo que es, una persona fuera de serie.
Ha sido para quien esto escribe, siempre, un privilegio acompañar al admirado Hernán Garza en sus eventos, pues resulta un ser humano adorable, además de un magnífico promotor del deporte a lo largo de toda su vida, por más de cinco décadas.
Gracias, don Hernán Garza Echavarría, por hacer siempre tanto por el deporte de México.
