Me quedo con la sencillez y humildad de nuestros peloteros con la afición, encabezados por Randy Arozarena.
Independientemente del resultado final de la representación mexicana en el marco del Clásico Mundial de Beisbol (WBC), el balance hasta ahora es muy positivo, aún más allá de lo acontecido en el diamante, sin duda admirable por innumerables razones.
Quizá la más relevante es intentar comprender el orgullo que significa representar a México para los paisanos nacidos on the other side of the border, cómo sienten a su patria de origen, quizá, mucho más que los que hemos nacido en suelo patrio. El hecho de vestir el uniforme nacional, de sentir el cálido apoyo de los miles que se han dado cita en el hermoso parque de los Astros de Houston, el cariño que les profesan todos los que en sus venas tienen sangre mexicana, sin importar donde nacieron, es inmenso, lo esencial es el amor que le tienen a nuestro país. Esta situación se replica por miles que han realizado magníficas entradas para apoyar a su equipo, resultó más que emotivo escucharlos, a los más de treinta y seis mil aficionados, cantar El Rey de José Alfredo, a voz en cuello, para festejar el triunfo ante Brasil.
Mención aparte merece Benjamín Gil, el maravilloso mánager del equipo nacional, un personaje que, habiendo nacido en Tijuana, Baja California, ha hecho toda su vida en Estados Unidos, pero a la vez pasando largas temporadas en su país de origen, primero como jugador y después como mánager. Un gran tipo Gil, que solidifica su liderazgo con enorme sencillez y bonhomía.
Una historia de éxito, a pesar de lo complicado que ha resultado el enfrentamiento contra los locales, que, dicho sea de paso, traen un equipazo, y son, junto a Japón y la República Dominicana, los amplios favoritos para imponerse el próximo día 17, en Miami, como campeones del WBC.
Me quedo con la alegría de nuestros paisanos, con los dos primeros triunfos, con el ambientazo y gran comportamiento que mostraron en el Daikin Park, con la sencillez y humildad de nuestros peloteros con la afición, encabezados por el tremendo Randy Arozarena, un fenómeno de popularidad, carisma y empatía.
Sencillamente espectacular la actuación de los nuestros, recordándonos la inmensa afición al beisbol que existe en nuestro país, sólo por detrás del futbol, pero con la enorme diferencia de que en la pelota caliente, si se compite con los mejores del mundo, que tenemos a grandes jugadores, pero, sobre todo, representan con mucho corazón a su país.
Enhorabuena y a ganarle el miércoles a Italia para lograr avanzar a los cuartos de final.
