Ya es hora de una representación migrante en la Cámara de Diputados

Por Enrique Lucero Vázquez Según cifras del United State Census Bureau 2015, en Estados Unidos viven 31 millones 798 mil 258 personas de origen mexicano, de las cuales 11 millones 848 mil 537 son nacidas en México, y otros 331 mil 162 residen en el resto del ...

Por Enrique Lucero Vázquez

Según cifras del United State Census Bureau 2015, en Estados Unidos viven 31 millones 798 mil 258 personas de origen mexicano, de las cuales 11 millones 848 mil 537 son nacidas en México, y otros 331 mil 162 residen en el resto del mundo.

Desde hace varios años, estos migrantes envían remesas a México que van desde los 30 mil a los 36 mil millones de dólares al año, manteniéndose siempre entre las principales fuentes de ingresos económicos del país. Este envío de dinero sostiene la economía de miles de familias mexicanas, inclusive existen ciudades como Dolores, Hidalgo, Apatzingán, Atlixco, entre otras, en donde dos de cada 10 hogares reciben ingresos del extranjero, principalmente de Estados Unidos (encuesta intercensal 2015, Inegi).

El pasado 5 de mayo, el Banco de México informó que durante marzo se registró un ingreso al país de 4 mil millones de dólares en envío de remesas, superando así el récord obtenido en agosto de 2019. Ese mismo día, el Presidente de México reconoció estas cifras y agradeció a los connacionales por su contribución a la economía nacional; asimismo, mencionó que estos recursos se han convertido en la principal fuente de ingresos económicos del país.

Lo anterior significa que los migrantes mexicanos han sido nuevamente los salvadores de la economía mexicana ante el desplome del precio del petróleo, turismo y el freno de las exportaciones e inversiones extranjeras, derivado de la parálisis inducida por la pandemia que estamos atravesando; sin embargo, esta contribución no ha sido bien reconocida por la clase política mexicana, ya que en reiteradas ocasiones se les ha negado su participación en la toma de decisiones del país, por ejemplo, al negarles la representación migrante en la Cámara de Diputados.

Se han explorado varios caminos para que los mexicanos en el exterior puedan participar y lograr obtener un espacio en el Congreso, explicaré las dos de las vías más factibles en este momento. La primera es a través de la “acción afirmativa” (cuotas) que, de acuerdo con su definición, consiste en establecer políticas que dan a un determinado grupo social, étnico, minoritario o que históricamente haya sufrido discriminación a causa de injusticias sociales, un trato preferencial en el acceso o distribución de ciertos recursos o servicios, así como acceso a determinados bienes. Esta acción tuvo un efecto positivo para la paridad de género en cargos de elección popular, la cual después fue incluida en el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE, 1993) y, posteriormente, a la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (LEGIPE, 2014).

Cabe mencionar que la acción afirmativa ya fue impulsada por líderes y empresarios de la comunidad mexicana en el extranjero, la cual no ha tenido éxito a falta de voluntad política de los actores responsables de llevar esta acción al Consejo General del Instituto Nacional Electoral, para que obligue a los partidos políticos a cumplir con la cuota migrante.

La segunda vía sería que cada partido político con registro ante el INE se comprometa voluntariamente a modificar sus estatutos para que conceda una o varias diputaciones por la vía plurinominal en cualquiera de las 5 circunscripciones del país (algunos partidos ya cuentan con el mecanismo de cuotas para grupos determinados como el sector campesino, líderes juveniles, personas con discapacidad, entre otros).

La figura de diputada o diputado migrante ya existe en nuestro país a nivel local en Guerreo, Jalisco y Zacatecas. Estos diputados son electos por vía plurinominal y su derecho se encuentra sustentado en los códigos electorales estatales. Asimismo, a nivel internacional, República Dominicana (país con menor diáspora migratoria en el mundo que el nuestro) cuenta con 7 diputados que representan a los dominicanos en el exterior en 3 circunscripciones que cubren EU, Canadá, el Caribe y Europa, incluso, se les permite hacer campañas políticas en el extranjero.

Permitirle a la comunidad mexicana migrante tener representación en la Cámara de Diputados, además de ser un derecho consagrado en Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, es darle la voz de una verdadera representación de mexicanos migrantes, quienes pueden aportar grandes iniciativas para mejores programas y servicios de atención para la comunidad mexicana que residen en el exterior. Asimismo, con su visión, experiencia y cultura adquirida en otro país ajeno al de donde nacieron, pueden ayudar a encontrar soluciones interesantes a los complejos problemas que aquejan a nuestro país.

La representación migrante le conviene a los partidos políticos, ya que de acuerdo con datos del INE existen aproximadamente 1 millón de mexicanos en el exterior que ya cuentan con la credencial para votar, la cual les permite participar en elecciones federales y locales en México. Si la tendencia de solicitudes de la credencial en las embajadas y consulados mexicanos continúa para las elecciones presidenciales del 2024, se tendrán más de millón y medio de posibles votantes, quienes podrían ser los que inclinen la balanza a favor de un partido político u otro.

El Estado mexicano tiene una deuda moral con sus migrantes que se vieron obligados de abandonar nuestro país a falta de oportunidades, ya es tiempo de que los poderes políticos de nuestro país comiencen a saldar esa deuda.

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