No es un ejercicio vano, al abordar el tema de seguridad en México, tener en cuenta que la génesis de la violencia, el surgimiento y expansión de las principales entidades criminales se dio en el sexenio de Felipe Calderón (2006-2012). Que armas de origen estadunidense e israelí alimentan los arsenales del crimen organizado; que en el sistema bancario norteamericano se ha lavado el dinero del narcotráfico continental; que la violencia de los cárteles es un arma de presión política a favor de Washington y abona a la narrativa de Estado fallido esgrimida por Trump para justificar una eventual intervención militar en México.
Asimismo, tal y como lo mencionó la Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, es necesario tener en cuenta que por medio del soft power de medios hegemónicos se hizo una exaltación del crimen organizado. Siendo la aparición de un narcotraficante de origen mexicano en el ranking anual de personas con mayor riqueza un momento apoteósico en la construcción de la narcocultura moderna.
Desde esta aproximación crítica a un fenómeno tan complejo y que por años ha aquejado a nuestro país, es como valoramos los resultados del gobierno de México en materia de seguridad. Presentados en la Mañanera del Pueblo, los datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) muestran que priorizar la investigación e inteligencia sobre la estridencia del fuego es la ruta correcta para la construcción de paz perdurable.
Entre las cifras más importantes, destaca la reducción de homicidios dolosos; lacerante delito que pasó de un promedio diario de 86.9 casos en el mes de septiembre de 2024 a una media diaria de 45.4 casos en el mes de junio de 2026. Con 41 incidencias menos, hubo una reducción de 48%, es decir, casi la mitad de casos menos que al cierre del sexenio pasado. Junio fue el mes con menos homicidios dolosos en los últimos 11 años, cada día hubo 41 homicidios dolosos menos que en septiembre de 2024.
No sólo ha sido el mes de junio y el efecto de la Copa del Mundo, como afirman los análisis simplistas de la oposición y los medios del viejo régimen neoliberal. Los resultados en materia de seguridad de este 2026 muestran una clara tendencia a la baja; el primer semestre del año ha registrado el menor promedio diario de homicidios dolosos (49.7) desde el año 2016. No es suerte o casualidad, la Estrategia Nacional de Seguridad Pública dejó el enfoque reactivo por el de la prevención; así lo constata el número récord de detenciones, 59 mil 500, entre octubre de 2024 y junio de 2026, por delitos de alto impacto.
Los datos del SNSP permiten focalizar espacial y temporalmente los territorios más afectados por la violencia del crimen organizado. De enero a octubre de 2024, 54.2% de los homicidios dolosos ocurrieron en ocho estados. Lamentablemente, entidades como Guanajuato y Chihuahua, que concentran 17% de homicidios dolosos del total nacional, son muestra de la incapacidad de los gobiernos panistas en la materia, pese a contar con la asesoría de Washington.
Por años, Acción Nacional estigmatizó a la juventud mexicana con el mote de ninis por no estudiar y no trabajar, trasladando falencias del sistema educativo al ámbito del fracaso personal; el primer paso a la deshumanización de mexicanos que sin muchas oportunidades fueron reclutados por el narcotráfico y sus muertes serían calificadas de daños colaterales. Con becas para educación y programas sociales de empleo, la 4T proporciona alternativas de desarrollo a la niñez y juventud mexicana, reivindicando su papel en la construcción de un país próspero, pacífico y feliz.
