¿Qué sigue para Venezuela?

Por Alfredo Suárez Mientras que Nicolás Maduro se declaró ganador de las elecciones del 28 de julio sin presentar evidencia, la oposición, liderada por María Corina Machado, sostiene lo contrario, sin haber señales de negociación entre ambas partes y una represión ...

Por Alfredo Suárez

Mientras que Nicolás Maduro se declaró ganador de las elecciones del 28 de julio sin presentar evidencia, la oposición, liderada por María Corina Machado, sostiene lo contrario, sin haber señales de negociación entre ambas partes y una represión jamás vista en las calles, se vive un escenario internacional en el que regímenes dictatoriales se han unido a la red de apoyo de Maduro. Además, organismos como la ONU y varios otros países, han cuestionado la validez de los resultados oficiales y exigen transparencia electoral. Pero ¿cuál es el futuro de la lucha democrática de los venezolanos y de la región? 

Después de las elecciones del 28 de julio, el régimen del dictador Nicolás Maduro se ha aferrado al poder, autoproclamándose ganador de la contienda presidencial sin presentar ninguna evidencia que respalde su victoria.

Por otro lado, la oposición, conducida por María Corina Machado y Edmundo González, el candidato presidencial de la unidad, ha publicado en internet 83.5% de las actas, las cuales muestran a González como el ganador con el 67% de los votos.

El régimen de Maduro no ha mostrado las actas, facultad que corresponde al Consejo Nacional Electoral, y este jueves 22 de agosto el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) calificó como válidos los resultados presentados por el régimen, ambos órganos han sido calificados como parciales por la ONU, y la sentencia fue rechazado por 11 países de América.

Sin embargo, más de tres semanas después no hay señales de negociaciones entre la oposición y el régimen. ¿Qué sigue para la lucha democrática de la oposición?

Por ahora, Maduro se aísla cada vez más del mundo occidental, recibiendo apoyo de una red de dictaduras como Rusia, China, Nicaragua, Cuba e Irán, que lo han dado por ganador, además de enviar militares y mercenarios a Venezuela. Mientras, la presión internacional se intensifica, veintidos países de Unión Europea y América Latina han exigido la transparencia de los resultados electorales y la ONU declaró que los resultados no cumplen con los estándares para ser creíbles.

En este contexto, la posibilidad de una transición pacífica parece lejana. El régimen inició con detenciones de opositores, según datos proporcionados por María Corina Machado, 2,500 personas han sido detenidas de manera arbitraria. Estas detenciones forman parte de la operación Tun Tun, ejecutada en todos los niveles: desde participantes en protestas y hasta políticos locales, como Fredy Superlano. No hay un patrón claro en cuanto a edad, género o ingresos. Muchos de estos arrestos ilegales han sido captados en videos y difundidos en redes sociales, es una ola de violencia y represión sin precedentes.

La oposición ha respondido pacíficamente con protestas en Venezuela y el mundo. El sábado 17 de agosto, se llevaron a cabo manifestaciones en más de 350 ciudades a nivel global, a las que asistieron venezolanos exiliados. Los números son impactantes: más de 15 mil personas participaron en Madrid, y miles más en México, Nueva York, Colombia, entre otros lugares.

No obstante, aunque María Corina Machado ha afirmado que esta lucha es hasta el final, se necesita presión tanto dentro como fuera de Venezuela para sacar al régimen de Maduro. Los líderes latinoamericanos no pueden ignorar la situación venezolana. Aunque algunos gobiernos de izquierda se han abstenido en las votaciones de la OEA (con la excepción de Chile, que ha pedido que se transparenten los resultados electorales), las consecuencias de “lavarse las manos” se manifestarán en dos vías: el incremento de la diáspora venezolana –según el ACNUR, más de 7.7 millones de venezolanos han abandonado su país, y esta cifra podría multiplicarse si continúa la represión– y el fortalecimiento de nuevos gobiernos dictatoriales podría “infectar” una región donde prácticamente todos los países experimentaron una dictadura en algún momento del siglo XX.

Como dijo Karl-Heinz Paqué, presidente de la junta directiva de la Fundación Friedrich Naumann: “Hoy reafirmamos nuestra solidaridad con el pueblo venezolano. El pueblo quiere cerrar el capítulo del socialismo bolivariano. Las negociaciones deben comenzar y deben conducir a una verdadera transición para que Venezuela pueda convertirse en una democracia liberal basada en la libertad, la justicia y la dignidad humana.

“Lo que sucede en Venezuela nos concierne a todos como demócratas. El mundo está actualmente ocupado con muchas crisis y Maduro está consciente de ello. Esa estrategia no debe tener éxito.”

No podemos abandonar a Venezuela, no podemos permitir que la situación se prolongue, ya que esto sólo beneficiará a Maduro en detrimento de millones de venezolanos que anhelan reunirse con sus madres, padres, hijas e hijos. Exijamos a la comunidad internacional que reconozca la victoria de Edmundo González Urrutia. ¡Abramos paso a la democracia en Venezuela!

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