Litio para México
Las fases de exploración, explotación y procesamiento del litio generarán desarrollo de conocimiento
Por Fadlala Akabani
Como mineral indispensable para la transición energética, el litio se sitúa entre los materiales con mayor potencial de apreciación en los próximos años. Son un claro ejemplo sus aplicaciones en el desarrollo de baterías para industrias, como la automotriz, que genera 3.5% del PIB nacional, o la telefónica, que, desde 2021, tiene más líneas activas (132.4 millones) que mexicanos habitando en territorio nacional, 126 millones.
El 20 abril de 2022 fue emitido un decreto del Congreso mediante el cual se reformaron diversas disposiciones de la Ley Minera, entre las que destacan los dos primeros párrafos del artículo 5 Bis:
Se declara de utilidad pública al litio, por lo que no se otorgarán concesiones, licencias, contratos, permisos o autorizaciones en la materia. Serán consideradas zonas de reserva minera aquellas en que haya yacimientos de litio.
Se reconoce que el litio es patrimonio de la nación y su exploración, explotación, beneficio y aprovechamiento se reserva en favor del pueblo de México.
El 23 de agosto de 2022 a través de un decreto del Presidente de México se anunció la creación de una empresa pública para tal efecto, Litio para México, cuyo acrónimo será LitioMx; un organismo con personalidad jurídica y patrimonio propios, así como autonomía técnica, operativa y de gestión para garantizar la soberanía de México sobre el litio y demás minerales estratégicos en la transición energética, la innovación tecnológica y el desarrollo nacional.
Como no podía esperarse otra cosa, naturalmente, la oposición se ha planteado anteriormente en contra de que México alcance la soberanía energética y de las reformas obradoristas en la materia, lo reafirma en esta ocasión. Sin embargo, bajo el complejo contexto geopolítico global, el de soberanía energética está dejando de ser un concepto abstracto. Actualmente, los países que no tienen autosuficiencia energética están enfrentando altas tasas de incremento en el precio de los hidrocarburos, acelerando su inflación y con alto riesgo de caer en recesión como el caso de los países de Europa occidental.
La explotación del litio mexicano por parte de empresas de origen extranjero producía efectos nocivos para la industria nacional, el más destacable, es que el carbón de litio (una vez procesado) que tiene aplicaciones en la electromovilidad y los dispositivos electrónicos al que se tenía acceso en el mercado nacional era caro y de baja calidad, dado que el de mejores propiedades era exportado para el desarrollo de la industria, la investigación y las cadenas de valor en el país de origen del capital.
Lamentablemente, el litio en México continúa siendo explotado por empresas de capital extranjero (británico, canadiense, chino, etcétera) que sin haber recibido concesiones específicas del mineral lo extraen amparados en permisos otorgados para la extracción de otros minerales tras haberlo encontrado en la misma zona. A partir de las disposiciones en materia energética implementadas por la 4T, serán, incluso, revisadas las 31 concesiones previas —a 50 años— otorgadas por los gobiernos de Fox, Calderón y Peña Nieto como lo ha advertido el presidente López Obrador.
Otro hecho que confirma que los dichos de la oposición son sólo palabrerías en poco contacto con la realidad, es el entusiasmo con el que la política energética de la 4T es recibida por la única empresa que produce baterías de litio para la reconversión de autos con motor de combustión a motores eléctricos —con menos piezas y de mantenimiento más económico— a nivel nacional, De Luna Lithium Battery. De acuerdo con su fundador, Giovanni de Luna, la inversión requerida en la explotación y procesamiento del litio para su uso en la industria requiere capacidades reservadas a gobiernos o grandes capitales.
Para De Luna, quien trabaja bajo la asesoría de los dos laboratorios más destacados de la academia nacional como son los de la BUAP y la UAM, las disposiciones en materia de litio impulsadas por el Presidente representan el escenario ideal para la industria nacional, que puede crecer al contar con acceso al carbonato de litio, una vez el litio ha sido extraído y transformado por una empresa pública que lo mantenga en precios competitivos para impulsar la producción nacional.
Asimismo, debemos tener en cuenta que las fases de exploración, explotación y procesamiento del litio generarán el desarrollo de conocimiento científico y avance tecnológico tanto en la industria como en los centros de investigación, se trata de una oportunidad de desarrollar un sector estratégico desde cero. No se trata de una tarea imposible, ni a la que no nos hayamos enfrentado antes; en el siglo XX y ante la negativa internacional a colaborar con México tras la expropiación petrolera realizada por el general Lázaro Cárdenas, tuvimos, incluso, que desarrollar una escuela, el Instituto Politécnico Nacional, para forjar a los ingenieros y técnicos que darían forma y orden a la empresa que fue la palanca del desarrollo nacional, Pemex. Estamos en el momento idóneo para comenzar a dar perfil al futuro de México como nación independiente y soberana en el siglo XXI.
