La transición verde europea demanda más personal calificado
Por Julie Beaufils BRUSELAS. Frente a la amenaza del cambio climático y la creciente competencia tecnológica procedente de Estados Unidos y China, cada vez más políticos de la Unión Europea piden una reindustrialización que fortalezca la industria de las tecnologías ...
Por Julie Beaufils
BRUSELAS. Frente a la amenaza del cambio climático y la creciente competencia tecnológica procedente de Estados Unidos y China, cada vez más políticos de la Unión Europea piden una reindustrialización que fortalezca la industria de las tecnologías limpias y mejore la competitividad del bloque. Pero, aunque estas propuestas sean del agrado de los votantes europeos, muchas veces pasan por alto soluciones sencillas a algunos de los desafíos para la UE.
El Pacto Verde Europeo, la Ley sobre Materias Primas Fundamentales aprobada hace poco y la Ley sobre la Industria de Cero Emisiones Netas (NZIA, por la sigla en inglés) son los pilares de la respuesta de la UE a las políticas industriales de China y EU, y en particular a la Ley de Reducción de la Inflación promulgada por Joe Biden. La dirigencia política y empresarial ha pedido complementar estas medidas con un “pacto industrial europeo” para estimular la producción local, pero, quizá, no sea suficiente para generar las inversiones que se necesitan en tecnologías limpias. Algunos sectores verdes siguen siendo muy dependientes de cadenas globales de suministro, lo que pone de manifiesto la vulnerabilidad de la UE y su falta de una estrategia industrial coherente.
Sin embargo, la transición de la UE a la energía limpia ha cobrado impulso en los últimos cuatro años, superando las renovables a los combustibles fósiles como principal fuente de energía del bloque. A los trabajadores les corresponde un papel central en la transición verde de la UE. Pero con el ascenso al poder en todo el bloque de partidos de ultraderecha, es cada vez más común que líderes populistas usen la escasez de mano de obra como pretexto para demorar acciones. Para facilitar la transición a la energía limpia, lo primero que hay que hacer es resolver la escasez de personal calificado.
Para liberar todo el potencial de la transición verde y hacer posible una expansión de las empresas de la tecnología limpia, los países europeos deben cubrir el faltante de personal calificado en el área. Pero esto tal vez demande un cambio social más amplio, ya que la escasez actual de electricistas es reflejo de la preferencia de las sociedades occidentales por las habilidades cognitivas antes que las prácticas.
Afortunadamente, la NZIA puede aumentar en gran medida el atractivo de las carreras técnicas. Para fomentar la cooperación entre los países de la UE y la Comisión Europea, esa ley establece una “plataforma europea para las cero emisiones netas”, encargada de identificar faltantes y hacer seguimiento de las necesidades del mercado laboral. Este mecanismo se podría usar para dirigir fondos de la UE hacia campañas publicitarias especializadas y adaptadas a los contextos nacionales, siempre que haya voluntad política para que la plataforma tenga capacidad de acción decisiva. Si estas iniciativas consiguen cambiar la imagen pública de las vocaciones técnicas, pueden tener un papel central en la creación de una fuerza laboral capacitada y acelerar la transición energética de la UE.
Pero para la grave escasez de profesionales capacitados no hay soluciones fáciles. Por ejemplo, la formación de un electricista suele demandar tres años. Una solución más prometedora a largo plazo es ampliar el acceso a contratos de aprendizaje. Mediante la asignación de más recursos a la colocación de futuros empleados en pequeñas y medianas empresas, los países europeos pueden entrenar a los técnicos especializados que necesitan para desarrollar la industria de la energía limpia.
Mientras gobiernos de todo el mundo desarrollan políticas industriales verdes, Europa no debe desaprovechar la oportunidad de convertirse en líder mundial de la tecnología limpia. La NZIA es un paso en la dirección correcta, pero se necesita mucho más. Con la creación de sistemas de aprendizaje y el fomento a una cultura de educación continua, la UE puede liberar una ola de innovación impulsada por personal altamente calificado y así dar inicio a una era de prosperidad económica y sentar las bases para un futuro más sostenible.
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