La economía de EU tiene gripe. ¿Nos espera la pulmonía?
Las condiciones económicas de México ya comienzan a sufrir estragos: en 2020, la inflación fue de 3.15 por ciento. En los primeros diez meses del 2021 casi se ha duplicado, 6.1% con perspectivas de alcanzar 7% para final de año. Es innegable cómo la población en general ha sufrido estos dos últimos años en todos los frentes
Por Carlos Kenny Espinosa Dondé
Para bien o para mal, desde hace más de 40 años la economía mexicana ha estado directamente ligada a la de Estados Unidos, con mayor relevancia desde la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en enero de 1994 y el posterior Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC), en activo desde el 1 de julio de 2020. Gracias a ellos, México comenzó una transformación evidente: la llegada de capital extranjero, el establecimiento de compañías foráneas en territorio nacional y la disminución o eliminación de tarifas arancelarias detonó la economía del país. Y, en el transcurso, selló la dependencia de la economía mexicana a las condiciones económicas de nuestro vecino del norte.
No me malinterprete: en términos generales, estos acuerdos han sido vitales en el crecimiento económico y social del país. Los productos mexicanos se encuentran en todos los rincones de Estados Unidos, así como nosotros ahora tenemos acceso a los productos que antes se conseguían solamente en el mercado negro (conocido como “fayuca”). Para quienes nacieron después de la firma de los tratados, resulta imposible pensar en un México sin centros comerciales, en donde sólo había cinco marcas de autos (ahora hay 47), y marcas como Nike o Adidas brillaban por su ausencia. La privatización de algunas compañías mejoró exponencialmente el servicio de las mismas; antes, una falla en la línea telefónica (no existían los celulares) tomaba meses en arreglarse y conseguir una nueva línea llevaba años. La inflación en México llegó a niveles superiores al 159% en 1987, manteniéndose en dos dígitos hasta 1999. Uno de los éxitos de los gobiernos panistas fue el control de la inflación, bajándola a un solo dígito como hasta ahora.
Desafortunadamente, cuando la economía de uno de los socios del T-MEC tiene sobresaltos afecta en diferente medida a los otros dos. Como es de suponerse, el socio más débil es quien sufre más. En Estados Unidos la tasa de inflación (6.2%) está en el nivel más alto de los últimos 30 años debido a condiciones exacerbadas creadas por la pandemia: gracias a los estímulos del gobierno del norte las familias tienen más dinero en sus bolsillos y el desempleo ha bajado de 7% a 4.6% en menos de 12 meses. Las tasas de interés comienzan a aumentar después de prácticamente estar en cero los últimos años. La falta de mano de obra en el proceso de transporte y distribución de bienes tiene a barcos cargueros anclados en mar abierto esperando que haya espacio en los puertos. No hay suficientes camiones de carga para llevar los productos a las tiendas y consumidores finales. Los precios de las gasolinas (que también se importan a México) están en las nubes. Los productores de alimentos se quedan con sus productos en sus granjas y sembradíos por falta de transporte. Los precios de los principales componentes electrónicos han aumentado debido a la escasez de chips por las fallas en las cadenas de suministro, con los aumentos subsecuentes en aparatos electrónicos de consumidor e industria, vehículos nuevos y usados. De acuerdo con declaraciones del gobierno de Estados Unidos, esto es sólo una “etapa transitoria”, aunque ya muchos preguntan cuánto tiempo va a durar esta transición.
Hay un dicho entre los ecónomos y analistas financieros: “Cuando la economía de Estados Unidos estornuda, a la economía de México le da gripe”. El ejemplo más reciente fue durante la crisis financiera de los años 2008-09, en donde ambos países sufrieron con la pérdida de trabajos y la desaparición de unidades de negocios y compañías completas.
Las condiciones económicas de México ya comienzan a sufrir estragos: en 2020, la inflación fue de 3.15 por ciento. En los primeros diez meses del 2021 casi se ha duplicado, 6.1% con perspectivas de alcanzar 7% para final de año. Es innegable cómo la población en general ha sufrido estos dos últimos años en todos los frentes. La pérdida de empleo y de vidas, ocasionadas no sólo por la pandemia, sino por las desatinadas políticas públicas, han hecho mella en la economía, las familias y el corazón de los mexicanos. Al igual que con la pandemia, tenemos ya las señales claras de que la “gripe” económica en EU nos contagiará, con prognosis de pulmonía para nosotros. Si el gobierno de López Obrador maneja esta “enfermedad” financiera como Hugo López-Gatell ha manejado la pandemia, estamos en grandes aprietos.
