Jóvenes Construyendo el Futuro: el reto de trascender
• Hoy continuamos hablando de los jóvenes y la importancia de darles mejores oportunidades y caminos para su desarrollo. ¿Qué ha sucedido?
Por Leonel Luna Estrada
Durante las últimas dos décadas del siglo XX, constantemente se mencionó la importancia que tenían los jóvenes, ya éramos un país con este “bono demográfico”.
A inicios del siglo XXI, el tema de atención para jóvenes se enfocó a buscar mejores políticas públicas, con el fin de que no se integraran a los grupos del crimen organizado. Se afirma que los delincuentes ven en ellos un ejército de oportunidades: no son fácilmente imputables y su costo es bajo. Es cruel, pero así es; así sucede.
Hoy continuamos hablando de los jóvenes y la importancia de darles mejores oportunidades y caminos para su desarrollo. ¿Qué ha sucedido?, ¿tenemos ya una política integral para ellos?, ¿una política que le dé continuidad a su desarrollo?
Frente a las visiones que proyectan, idealmente, que un joven debe estar comprometido con su país, con su comunidad y con la gente que le rodea, debemos reflexionar sobre cuáles son sus objetivos, esperanzas y ambiciones para poder plantear políticas públicas que los involucren y, desde ahí, hacerlos partícipes de la construcción de la ciudadanía.
Y son la desigualdad y la pobreza algunas de las principales limitantes para ellos. De acuerdo con cifras del Consejo de Evaluación de la Política Social (Coneval), en 2016 “… un 42.9% de los mexicanos entre 15 y 29 años tiene carencias en educación, salud, vivienda y alimentación y sus ingresos no les alcanzan para satisfacer sus necesidades básicas. Es decir, son pobres (Forbes, 13/12/2018)”.
Entre los diversos factores que inciden para generar esa pobreza están las bajas remuneraciones. Ya no solamente se trata de conseguir trabajo, se trata de que éste sea bien pagado. El mismo Coneval señala que más de cinco de diez jóvenes que viven en pobreza tienen una ocupación.
Al inicio de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador se puso en marcha el programa Jóvenes Construyendo el Futuro, a través del cual se les otorga una beca para que, dentro de empresas privadas, instituciones públicas u organizaciones sociales, puedan capacitarse.
El esquema tiene, hasta el día de hoy, 704 mil “aprendices vinculados” (57.7% mujeres y 42.3% hombres); 45% de ellos que cursan la preparatoria o equivalente; y el 72.6% están vinculados a la iniciativa privada.
El programa parece que pronto rendirá buenos frutos, pero muchos analistas consideran que debe reforzarse poniendo énfasis en que el modelo siga los pasos que se han dado en otros países, donde los programas de aprendizaje rápido en habilidades prácticas y en procesos administrativos les den los elementos necesarios para crear o generar sus propias empresas.
El proceso de centros de aprendizaje dentro de la iniciativa privada, las instituciones públicas y las organizaciones sociales debe generar “incubadoras” de modelos de negocios y empresas para que el conocimiento se vincule, no solamente con la visión social y comunitaria, sino con el desarrollo económico directo.
Existen modelos que puede incluir el programa de Jóvenes Construyendo el Futuro. Por ejemplo, la venta en línea, a través de ChatBots, de productos creados en las propias empresas de los jóvenes; la generación de redes comerciales, basados en innovaciones desde páginas web; el financiamiento —por parte de la iniciativa privada— de centros de artes y oficios conectados a un circuito comercial directo en las colonias y barrios de la ciudad; la asesoría, vía blogs, que pueden impartir estudiantes de educación media y superior a otros estudiantes.
Hay que intentar, y lograr, que los jóvenes hablen de ellos mismos desde la perspectiva de la generación del conocimiento y del protagonismo empresarial. No es sencillo, pero los paradigmas siempre pueden modificarse, más cuando hay que dejar atrás la desigualdad.
