El problema de la no proliferación
PorJoseph S. Nye, Jr. CAMBRIDGE– Avril Haines, directora de Inteligencia Nacional de EU, advirtió que “debido a que Rusia necesita apoyo en el contexto de Ucrania, se vio obligada a hacer concesiones que China, Corea del Norte e Irán deseaban desde hace mucho y que ...
Por Joseph S. Nye, Jr.
CAMBRIDGE– Avril Haines, directora de Inteligencia Nacional de EU, advirtió que “debido a que Rusia necesita apoyo en el contexto de Ucrania, se vio obligada a hacer concesiones que China, Corea del Norte e Irán deseaban desde hace mucho y que podrían perjudicar, entre otras cosas, a normas de larga data sobre la no proliferación".
¿Qué tan importante es esto? Algunos teóricos son, desde hace tiempo, escépticos respecto a los intentos de limitar la difusión del armamento nuclear, y han llegado incluso a sostener que la proliferación puede constituir una fuerza estabilizadora: si los horrores vinculados con las armas nucleares son uno de los motivos por los que no ha habido guerras entre las grandes potencias desde 1945, sostienen, tal vez se pueda replicar ese efecto a escala regional. India y Pakistán llegaron al equilibrio nuclear en la década de 1990, hasta el momento, sin consecuencias desastrosas.
Pero, ¿seguiría primando la prudencia en un mundo de “puercoespines con armas nucleares”? El presidente John F. Kennedy no lo creía y, en 1963 firmó un tratado para prohibir las pruebas nucleares en la atmósfera, preparando el terreno para el Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP) de 1968, que actualmente cuenta con 191 miembros. Los cinco Estados reconocidos como nucleares por el tratado —EU, la Unión Soviética, Gran Bretaña, Francia y China— se comprometieron a no traspasar armas nucleares ni ayudar a su fabricación, y los 186 miembros restantes, a no desarrollarlas. Israel, India y Pakistán se negaron a firmarlo y crearon armas nucleares; Corea del Norte lo firmó, pero se retiró de él más tarde para avanzar con su programa nuclear.
Eso eleva el total de Estados con armas nucleares a nueve. Quienes defienden este régimen dicen que la tasa de difusión es tan importante como la cantidad de Estados que poseen la bomba; porque cuanto más predecible es la situación, mayor es la probabilidad de mantener la estabilidad. Arabia Saudita ya amenazó con desarrollar armas nucleares si Irán lo hace.
Hasta hace poco, Rusia había mantenido una larga trayectoria de apoyo a la no proliferación: no sólo firmó el TNP, sino que además adoptó las Directrices del Grupo de Suministradores Nucleares de 1978, en las que los proveedores de equipamiento nuclear civil acordaban ejercer la prudencia en sus políticas de exportación. Sin embargo, ahora que Vladimir Putin se está tornando dependiente de las provisiones militares de Corea del Norte para continuar la guerra en Ucrania, ha puesto fin a la cooperación rusa para la no proliferación.
Mientras que Irán cuenta desde hace mucho con un programa de armas nucleares basado en el uranio enriquecido, ha sufrido vaivenes debido a la presión externa. El régimen se cuidó de mantener su producción de uranio altamente enriquecido por debajo del umbral necesario para producir un arsenal nuclear, pero ahora que Rusia depende de los drones iraníes y China, del petróleo iraní; y que Donald Trump insensatamente abandonó el acuerdo nuclear con Irán en 2018, también allí se rompió la cooperación internacional para la no proliferación. Me recuerda una situación similar que ya tuvo lugar (y que narro en mis memorias, A Life in the American Century): después de la crisis del petróleo de 1973, la creencia popular era que el mundo debía recurrir a la energía nuclear, pero debido a que muchos pensaban, equivocadamente, que se estaba acabando el uranio, todos fijaron la mira en el plutonio reprocesado (un subproducto de la quema del uranio en los reactores nucleares).
Los pronósticos de la época sugerían que unos 46 países estarían reprocesado plutonio para 1990. En 1974, la India se convirtió en el primer Estado, además de los cinco incluidos en el TNP, en lanzar lo que eufemísticamente denominó “una explosión nuclear pacífica”. Muy pronto Francia acordó vender una planta de reprocesamiento de plutonio a Pakistán. En América Latina, mientras tanto, Alemania le vendía una planta para enriquecer uranio a Brasil, y Argentina se volcaba al plutonio. A medida que muchos otros países exploraban silenciosamente las opciones, parecía que había comenzado una carrera armamentista nuclear.
Afortunadamente, eso nunca se materializó; el presidente Jimmy Carter impulsó una política de no proliferación que logró restarle impulso a la situación y sólo dos países desarrollaron la bomba desde la década de 1970. EU creó una comisión internacional para estudiar el ciclo del combustible nuclear, que redujo el impulso del reprocesamiento del plutonio y el uso de los “reactores reproductores”. Quienes alberguen dudas sobre la factibilidad de la no proliferación debieran tener en cuenta esa lección histórica. Incluso si no se la puede detener la proliferación, es posible demorarla... y eso puede implicar una diferencia tremenda.
Traducción al español por Ant-Translation.
Copyright: Project Syndicate, 2024.
