El hombre del momento en Alemania
Es altamente probable que Friedrich Merz, de 69 años, suceda a Olaf Scholz en el Ejecutivo en Berlín. La victoria de los democristianos que lidera el candidato del CDU/CSU lo sitúa a las puertas de la cancillería alemana, una vez que haya encontrado a uno o más socios de coalición y negocie un programa de gobierno.
Por Alejandro Guerrero Monroy*
Las urnas en Alemania dejan una nueva realidad política. Ganó la derecha, se fortalece y crece la ultraderecha y los socialdemócratas tienen el peor resultado de su historia. Así concluye la incertidumbre que dominaba la política alemana en los últimos meses.
Es altamente probable que Friedrich Merz, de 69 años, suceda a Olaf Scholz en el Ejecutivo en Berlín. La victoria de los democristianos que lidera el candidato del CDU/CSU lo sitúa a las puertas de la cancillería alemana, una vez que haya encontrado a uno o más socios de coalición y negocie un programa de gobierno.
En la cita electoral del pasado domingo se eligió a la totalidad de los 630 escaños del Parlamento. El Bundestag decide las leyes federales y también elige al canciller de Alemania. Su cometido principal es representar la voluntad del pueblo, pero también controla el trabajo del gobierno. La Unión Cristiano Demócrata (CDU) —partido político de Alemania de cuyas filas han sido cancilleres el gran Konrad Adenauer, Helmut Kohl y Angela Merkel— obtuvo 208 escaños, es decir, 28.6% de las votaciones, mientras que Alternativa para Alemania (AfD), partido de ideología nacional conservadora y euroescéptico, logró 152 escaños (20.8%), lo que lo sitúa por primera vez en la historia como la segunda fuerza política. El AfD, liderado por Alice Weidel —que ha ofrecido al CDU la posibilidad de formar gobierno— fue el único partido que duplicó sus votos. El auge de la extrema derecha en Alemania no sólo responde a que éstos recogieron el descontento o el “voto protesta”, sino que es parte de un renovado interés por la migración o la economía. En las pasadas elecciones de 2021, la primera preocupación que expresaban los alemanes en las encuestas era el cambio climático y hoy es la inmigración y la economía.
El Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) del actual canciller, Olaf Scholz —que ganó los comicios hace cuatro años—, fue el tercer favorito en las votaciones. Obtuvieron 120 escaños y 16.4% de las preferencias. Son sus peores resultados desde 1980, lo que obliga a un cambio generacional y programático; no obstante, Merz y el CDU confían en un pacto rápido con el SPD (le dan los números) para formar una coalición de gobierno e impedir el ascenso de la ultraderecha alemana. Cabe recordar que se necesitan 316 escaños para la mayoría absoluta en el Bundestag. También pudieran incluir a los Verdes, que sumaron 85 escaños (11.6%).
Friedrich Merz otorgó a su partido, CDU, su primera victoria electoral desde los años de Merkel y ha prometido dar un giro de 180° en inmigración y economía. Quiere un pacto migratorio, fomentar las deportaciones y cerrar las fronteras a la inmigración irregular. Por otra parte, la economía alemana —el motor de Europa— lleva dos años en recesión. No es una crisis coyuntural, sino estructural del modelo alemán; su economía ha funcionado durante décadas sobre dos grandes pilares que son, por un lado, la energía barata que llegaba desde Rusia a través de los gasoductos y que daba gran competitividad a su industria y, por el otro, la disminución de sus exportaciones, que están amenazadas por la guerra comercial anunciada por Trump.
Merz es lo opuesto a Merkel. Su estilo es decidido, dicen sus seguidores; inflexible e incluso áspero, señalan sus críticos; parece cómodo hablando de negocios como lo hizo en Davos, donde expuso sus planes para reformar el sistema de bienestar alemán. Fue miembro del Consejo del gigante de inversiones BlackRock. Apuesta por redefinir el liderazgo alemán y pasar de lo que él llama una “potencia durmiente” a una “potencia líder intermedia”. También tendrá que pronunciarse sobre la autonomía estratégica de la defensa europea en la nueva realidad geopolítica. Dos factores determinarán cuánto será capaz de llevar a la acción como canciller: el primero es quién se convertirá en su(s) socio(s) de coalición y, el segundo (y no menos importante), es que hará Trump a continuación y si tendrá que ceder.
Por lo pronto, Friedrich Merz tendrá que demostrar su capacidad de diálogo para sumar apoyos y armar esa gran alianza entre conservadores y socialdemócratas, una fórmula repetida, hasta en tres ocasiones, con Merkel al frente. Los retos son enormes para el hombre del momento en Alemania.
*Politólogo, economista e internacionalista
