El futuro del partido más grande de México
Se presenta la oportunidad para el PRI de ser una oposición responsable, que apoye todo aquel proyecto que beneficie al país
Por Azul Etcheverry Aranda*
A ocho días de transcurrido uno de los ejercicios democráticos más representativos de los últimos tiempos en México, el Partido Revolucionario Institucional vive quizás una de las etapas más desafiantes en su historia. Hemos podido observar en estos momentos de apremio cómo supuestos militantes optan por evadir responsabilidades o pretenden atenuar el escenario que tenemos en frente, buscando culpables y no proponiendo soluciones.
Estos mismos compañeros que reparten responsabilidades, sin antes asumir las propias, sintetizan en buena medida algunas de las razones por las cuales hoy vivimos un desprestigio como instituto político. Aquellos quienes de manera oportunista buscan instaurarse como líderes democráticos no tienen cabida en nuestro partido.
No perdamos de vista a quienes recriminan las modificaciones estatutarias, que al ser propuestas y aprobadas, en su momento manifestaron su completo apoyo; son esos mismos que al ser votado por unanimidad el final de la era de los privilegios a los chapulines, no pudieron esconder las caras largas, esos que olvidan que el Partido Revolucionario Institucional tiene el fiel compromiso con las causas sociales y la lucha permanentemente de velar por el interés nacional, no el particular, a ellos debemos observarlos con extrema cautela.
En estos momentos de profunda reflexión sobre los objetivos que trazamos para este último proceso electoral, debemos aprender de nuestros errores y rescatar aquello que se hizo bien. No es momento de levantarse y hablar de “querer ser”, sin el liderazgo que se espera de alguien que representa el verde, blanco y rojo de nuestros colores.
Estamos en un momento definitorio de alternancia partidista que la gente de este país eligió. Somos el partido más grande, con grandes líderes políticos vigentes e históricos. Por eso es que me dirijo a ti, como parte de esa mayoría que está harta de la corrupción, la impunidad y la violencia que vive nuestro país, siempre lo he manifestado así. Me niego a ser parte de aquellos quienes con actos corruptos y desleales han manchado el orgullo de ser priista.
En esta ocasión no nos favorecieron los resultados, es por lo que esta institución será esa oposición responsable, que apoyará todo proyecto que sea en beneficio del país, teniendo siempre la firme decisión de señalar y rechazar lo que vaya en contra de estos intereses nacionales que rigen nuestros estatutos. Estoy segura de que este partido, fiel a sus principios, fomentará más que nunca la transformación social, como ese factor revolucionario generador de políticas, procesos e instituciones que potencialicen las capacidades y virtudes de nuestra tierra y nuestra gente.
Que no quepa duda, la profunda transformación democrática que se dio durante el último sexenio mediante las reformas estructurales seguirá en pie hasta alcanzar el objetivo para el que fueron pensadas: satisfacer las más altas expectativas de la sociedad. No hay lugar para el retroceso. Y en lo que respecta a los partidos políticos, debemos voltear a ver a las figuras que salen impulsadas desde la ciudadanía, ya no queremos a los de siempre.
*Diputada federal del PRI
