Diez destrezas profesionales después del COVID-19
Por Santiago García Álvarez ¿Cambiará la educación después de la crisis que estamos viviendo? ¿Los jóvenes profesionistas requerirán nuevas competencias laborales? Detallo una lista de 10 destrezas que requerirán los universitarios y profesionistas después del ...
Por Santiago García Álvarez
¿Cambiará la educación después de la crisis que estamos viviendo? ¿Los jóvenes profesionistas requerirán nuevas competencias laborales? Detallo una lista de 10 destrezas que requerirán los universitarios y profesionistas después del COVID-19:
Modelo mixto tecnológico-presencial. El modelo digital ha mostrado su increíble utilidad en estos tiempos. Si esta crisis hubiera sucedido en 1990, el efecto educativo habría sido mayor, y el económico devastador. Sin embargo, en la coyuntura de clases online obligatorias es precisamente cuando más apreciamos las bondades del modelo presencial. El estudiante actual se ha empachado de tecnología y se ha desacostumbrado a pensar, lápiz y papel para aterrizar ideas, conexiones y soluciones.
Perspectiva y experiencia nacional. El apetito por conocer países se puede complementar con la curiosidad por conocer estados de nuestro México. Además de que será más difícil viajar al extranjero en el corto plazo, se vuelve acuciante la necesidad de apreciarnos más entre mexicanos en una sociedad polarizada. Lo que las redes sociales y las corrientes políticas quieren dividir, sólo podemos unirlo por la vía de la educación.
Nuevas claves para entender la economía. La crisis económica generará tremendas consecuencias, especialmente en los más necesitados. Urge desarrollar modelos económicos más balanceados que eviten la desigualdad, pero, al mismo tiempo, que sean capaces de fomentar la innovación y la inversión. La economía no puede ser una ciencia que funciona sólo con herramientas técnicas, sino una ciencia dialógica con las demás ramas del saber.
Más colaboración y menos competencia. Ha prevalecido el modelo americano fundamentado en el “éxito”, donde lo importante no es hacerlo bien, sino hacerlo mejor que los demás. En las últimas décadas han surgido movimientos que han subrayado la necesidad de modelos más colaborativos, donde lo social debe prevalecer sobre lo individual. El reto actual es cómo ser competitivos y, al mismo, colaborativos, donde prevalezca la lógica de ayudar y no de ganarle a otros.
Autoempleo. No basta con preparar personas para trabajar en una empresa. Tampoco es suficiente desarrollar habilidades de emprendimiento. Hoy más que nunca será fundamental desarrollar capacidades para generar el propio empleo, para periodos cortos o largos, en modelos de intercambio de destrezas en plataformas colaborativas.
Manejo de la incertidumbre. Debemos acostumbrarnos a que muchas cosas están fuera de nuestro control. Nos encantaría dominar el mundo, pero es imposible. Aceptar lo que no controlamos —sin pelearnos— y movernos en el ámbito en que realmente tenemos incidencia es fundamental para enfrentar retos y crisis. No basta la planeación estratégica tradicional; es necesaria la estrategia emergente.
Capacidad de síntesis. Empresas y universidades llevan muchos años insistiendo en la importancia de desarrollar habilidades analíticas, cuestión que sigue siendo relevante. Sin embargo, hay que poner ahora mayor énfasis en la capacidad de síntesis. Las empresas y la sociedad necesitan personas que sepan “descremar” información abundante y aislada, entender los puntos en común, discernir lo esencial y decir mucho en poco tiempo.
Más “focus” y menos “multitasking”. Ante una realidad dispersa, necesitamos fortalecer la concentración y la consistencia en el trabajo. Es relevante enfocarnos para ganar en profundidad. Por otra parte, la dispersión nos ha llevado, en ocasiones, a perder el orden de la realidad. Por citar un ejemplo, ciertamente, es importante cuidar las causas de los animales, pero, sin duda, es prioritario cuidarnos como seres humanos y defender la vida humana con todas sus consecuencias. Verdad de Perogrullo que hace meses no resultaba tan evidente.
Herramientas cognitivas-conductuales. Lo que antes eran técnicas reducidas a algunas personas para manejo del estrés y la ansiedad, parecen ser ahora herramientas indispensables para todos en un mundo agitado. Nuestros jóvenes están expuestos a numerosas sensaciones, volúmenes de información desbordados y frecuentemente en clave crítica o negativa. Necesitamos desarrollar habilidades del pensamiento que ayuden a procesar los acontecimientos con perspectiva, realismo y flexibilidad.
Realismo. No hay que hacerle creer a todos los jóvenes que vivirán la misma experiencia que Bezos, Jobs o Zuckerberg, en su paso por la universidad. Algunos, una minoría, quizá podrá conseguirlo. Pero, en general, hay que educarlos en el realismo. Un realismo audaz, inteligente, visionario, pero sensible y aterrizado.
