Bloqueo comercial: guerra de baja intensidad (segunda parte)

Como pocos países en el orbe, China es capaz de responder a EU.

Por: Fadlala Akabani

De acuerdo con el reporte Sanctions: Year in Review 2025, de la consultora Castellum.AI,  Estados Unidos dejó de ser el año pasado el país con más sanciones vigentes contra Rusia, sin embargo, el “cerco sanitario” impuesto a la economía rusa se mantiene a través de Reino Unido, Canadá, Australia y la Unión Europea.

Europa, sometida al interés de Washington por expandir al Este el territorio de la OTAN, desde 2014 ha impuesto sanciones a su otrora principal socio comercial, so pena de su propia economía e industria dependiente del gas ruso que satisfacía hasta 45% de la demanda. El volumen de intercambio comercial (importaciones y exportaciones) que hasta el primer trimestre de 2022 superaba los 80 mil millones de euros trimestrales, y el tercer trimestre de 2025 descendió a 12 mil 800 millones de euros, tan sólo15.76% de lo comerciado 3 años atrás da cuenta del retroceso.

A partir de 2022, con la incursión rusa en Ucrania, las sanciones se han incrementado y han castigado principalmente al gas, pero también el acceso de Rusia a los mercados de capitales y servicios financieros de la Unión Europea.

También se excluyó a los principales bancos de Rusia del sistema de mensajería interbancaria SWIFT (Society for Worldwide Interbank Financial Communication) que, si bien no mueve dinero directamente, resulta indispensable para la emisión de mensajes de instrucción de pago en transferencias internacionales. El SWIFT está controlado por una entelequia de los bancos centrales del G7 más los de Suecia y Suiza.

La ambición sobre Groenlandia deja claro que la mayor amenaza a la integridad territorial e intereses de Europa son los Estados Unidos, por si el sabotaje del Nordstream no fue suficiente; la construcción del gasoducto ruso-germano (2019) suscitó oposición de Washington y sanciones a empresas europeas. Si bien las sanciones económicas parecen medidas civilizadas, pueden ser tornadas en perversiones que rayan la psicopatía, como el uso de activos confiscados para lubricar con sangre el más rentable engrane industrial estadunidense e israelí, la venta de armas, en disfraz de asistencia humanitaria a Ucrania, que ha recibido alrededor de 130 mil 600 millones de dólares y 193 mil 300 millones de euros de EU y Europa, respectivamente.

Pese a la omnipotencia y hegemonía que asegura Donald Trump que posee Estados Unidos en los ámbitos militar, tecnológico e industrial, el avance de China en éste y otros rubros exhibe la incapacidad de competir con los otrora defensores del libre mercado, llegando al grado de prohibir productos de Huawei (2019) o TikTok (2025), alegando razones de seguridad, debido al manejo de datos personales de ciudadanos estadunidenses.

Como pocos países en el orbe, China es capaz de responder a Estados Unidos, al prohibir la exportación de productos de doble uso (civil y militar) a empresas como Boeing y Lockheed Martin, entre una veintena de compañías, por la venta de armas a Taiwán a principios de 2025.

Pese a las sanciones, China alcanzó un nuevo máximo de 666 mil 400 millones de dólares en intercambio de bienes y servicios (2025), con un incremento de 6.1% respecto al año anterior, según datos de la Administración de Comercio Exterior de China.

Con base en la larga data disponible respecto a bloqueos comerciales, podemos concluir que no son suficientes para cambiar regímenes y pueden provocar escenarios no previstos, como abandono del dólar por el intercambio comercial en divisas propias entre países sancionados, resultando una mera antesala a la agresión militar.

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