Medición de la felicidad
por Daniel Aceves Villagrán* Uno de los temas que mayoritariamente ha ocupado la agenda de los gobiernos ha sido la prosperidad, elemento clave que refleja el desarrollo de las naciones. En un principio este concepto era únicamente ligado a variables económicas, pero ...
por Daniel Aceves Villagrán*
Uno de los temas que mayoritariamente ha ocupado la agenda de los gobiernos ha sido la prosperidad, elemento clave que refleja el desarrollo de las naciones.
En un principio este concepto era únicamente ligado a variables económicas, pero en los últimos años diversos organismos y especialistas en áreas diversas, como economía, sociología o sicología, por mencionar algunas, han diseñado y perfeccionado distintos índices que, en conjunto, permiten tener una visión más amplia y coadyuvan a la comprensión del pasado para diseñar e implementar acciones y políticas públicas en el presente que mejoren el porvenir económico y social.
Parecería que términos como bienestar, calidad de vida y felicidad tendrían una misma receta para mejorar, pero son conceptos diferentes que reflejan y necesitan distintos elementos para que todas las personas consideren que son parte de su día a día.
Generalmente estamos de acuerdo con que en un país rico se es más feliz que en uno pobre, pero esto dejó de ser la única medición al estudiarse y verse que conforme se supera un nivel mínimo de ingreso la felicidad se va desligando del dinero.
Uno de los primeros conceptos que vio la luz fue de la mano del ideario de Jigme Singye Wangchuck, rey de Bután, que en 1972 forjó el Índice de Felicidad Bruta, constituido por un cuestionario que consideró aspectos como el bienestar sicológico, uso del tiempo, vitalidad de la comunidad, cultura, salud, educación, diversidad medioambiental, nivel de vida y gobierno, colocando de esta manera los cimientos para que años más tarde se construyeran mediciones como la de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que posee una herramienta denominada Índice para una Vida Mejor, que permite mayor profundidad al comparar el bienestar de los países integrantes basándose en 11 temas: vivienda, ingresos, empleo, comunidad, educación, medio ambiente, compromiso cívico, salud, satisfacción, seguridad y balance entre vida y trabajo.
Los resultados para México arrojan que, a pesar de tener buenos indicadores en algunas de las mediciones de bienestar en comparación con la mayoría de los demás, solamente destacamos al estar por encima del promedio en el rubro de compromiso, pero en el restante de las variables estamos por debajo de la media y tenemos un enorme campo de oportunidad, al encontrarnos con escenarios donde el ingreso familiar per cápita es de 12 mil 806 dólares anuales (cifra notablemente menor que el promedio, que asciende a 29 mil 16 dólares), con un 60% de los habitantes entre 15 y 64 años con trabajo (versus el 66% promedio en la OCDE), con una esperanza de vida de 75 años (5 menos que el promedio).
Mediciones como la de la consultora Gallup, en su apartado Healthways Global Well-being Index 2014, que constó de la recolección de datos en 145 países, a través de cerca de 146 mil entrevistas, contrastan diametralmente, ya que habla de América Latina como una de las regiones con más altos porcentajes de personas que se encuentran prosperando en tres o más de las categorías evaluadas (dimensiones en términos de propósitos, aspectos sociales, financieros, de comunidad y bienestar físico), destacando su presencia en el pódium con Panamá, en primer lugar, seguido por Costa Rica y Puerto Rico, completando la lista con Suiza, Belice, Chile, Dinamarca, Guatemala, Austria y México en el top 10 a nivel mundial con 35.6% de su población, prosperando en tres o más de las dimensiones antes mencionadas.
Por lo anterior, es menester hacer eco a las palabras de Daniel Kahneman, ganador del Premio Nobel de Economía, que habla de que estas mediciones, tanto cuantitativas como cualitativas, nos deben servir tanto para seguir en la ruta en dirección de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), como para comprender que si consideramos un único índice, ya sea el de bienestar, calidad de vida o felicidad, tal vez estemos poniendo atención únicamente a los condicionamientos de la vida y no en la vida misma.
* Analista
