La demora del PREP
Entre otros factores, el retraso con el que el Programa de Resultados Electorales Preliminares dio a conocer el cómputo de actas se debió a la complejidad del proceso, la capacitación de funcionarios y hasta el futbol
Por Sofía Ramírez*
He tenido la fortuna de participar en tres versiones del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP). La primera vez, en 2006, cientos de personas trabajamos durante meses para que la noche de la elección el diferencial entre ambos punteros orillara al presidente del IFE a declarar que el PREP no podía arrojar resultados (ni siquiera preliminares) respecto de un ganador.
Aprendí que el PREP, al igual que el conteo rápido, es un pararrayos del conflicto la noche de la elección. En lugar de decir “la elección falló”, decimos “el PREP se cayó”, “el PREP no jaló” y hasta “el PREP no sirvió de nada”.
En mi segundo PREP, en 2015, integradas las lecciones de la dura experiencia de 2006, la fiesta electoral no tuvo percances relevantes.
Mi tercer PREP fue el de Tamaulipas del domingo pasado. Junto con un equipo multidisciplinario, mi labor consistió en estar al pendiente de que su implementación estuviera ceñida a los lineamientos que para tales efectos había emitido el Instituto Nacional Electoral (INE).
Tres simulacros y mucho esfuerzo después, vale la pena explicar por qué el PREP en Tamaulipas, al igual que en otros estados donde hubo elecciones, hizo bien su trabajo, a pesar de que empezó a publicar con relativa lentitud.
En Tamaulipas las actas llegaron después de la hora esperada (20:00 horas). A las 20:30 horas apenas teníamos un par de actas de ayuntamientos, y en otros estados la cosa no fue muy diferente. ¿La razón de la demora?
En primer término, esta manera de hacer PREP fue nueva para todos. Los PREP locales fueron desarrollados por terceros que debían hacerlo bajo los estándares del INE. A la par, el INE tuvo que ajustar las estrategias de capacitación de los funcionarios de casilla de acuerdo con las circunstancias de cada lugar. Eso incluyó, por supuesto, priorizar la seguridad de sus capacitadores electorales. ¿Qué tipo de capacitación hubo en las zonas más peligrosas? Es pregunta, pero asumo que no hubo condiciones para dar una óptima capacitación a todos los funcionarios de casilla.
Además, la elección en cada estado tuvo sus particularidades y en Tamaulipas había diversas combinaciones de partidos en alianzas parciales: (1) hubo tres tipos de elección (gubernatura, alcaldías y distritos) y, por lo tanto, tres actas diferentes que debían ser llenadas; y (2) en la boleta el ciudadano podía votar de múltiples formas, ya sea identificando al candidato o partido, o a la alianza. En resumen, los funcionarios de casilla debieron llenar actas muy complejas, pues no es lo mismo llenar un acta donde hay cinco campos para cinco candidatos, que llenarlas cuando hay cinco candidatos pero 40 campos que después deben sumar y arrojar el mismo resultado que si sólo fueran cinco.
Para abonar al retraso, en cuatro estados —incluido Tamaulipas— hubo alternancia por primera vez en su historia. Siendo que las encuestas previas a la jornada no apuntaban a ello; imagino que en las casillas se habrán contado y recontado los votos, retrasando el llenado del acta.
La suma de estos elementos (nuevos estándares en los sistemas, capacitación heterogénea, tres elecciones simultáneas y complejidad en el llenado de las actas) podría explicar de suyo el retraso en la llegada de las actas a los centros de acopio.
Para colmo, el domingo pasado llovió y además jugó México contra Uruguay de 19:00 a 21:00 horas. Estoy segura que entre los funcionarios de casilla también hubo quien no quiso perderse el gol de Rafita.
Ante esta agregación de elementos me parece normal que los programas de resultados preliminares de todos los estados, incluido el de Tamaulipas, se demoraran en publicar el grueso de las actas. El PREP, sin embargo, sí jaló e hizo bien su labor de pararrayos, porque hay quien sigue diciendo que “a las ocho aún no había actas”.
* Consultora en gestión gubernamental, exrepresentante de la Segob en Washington
