El nacionalismo de las FA y nuestra soberanía

El pasado martes se conmemoró el 164 aniversario de la Batalla de Puebla. Ahí, el secretario de la Defensa, general Ricardo Trevilla destacó el nacionalismo del Ejército como pilar fundamental en la defensa de la soberanía nacional. Se trató de una señal política en un momento marcado por la presión de EU hacia el gobierno de Claudia Sheinbaum.

No fue casual que el discurso se pronunciara frente a jóvenes conscriptos y bajo la presencia de la comandanta suprema de las Fuerzas Armadas. El mensaje fue claro: el nacionalismo mexicano tiene raíces profundas desde la Independencia, con un impulso significativo tras la intervención estadunidense en México, la cual permitió consolidar una mayor cohesión social que derivó en la victoria de 1862. 

El mensaje del secretario respondió de alguna forma a la nueva estrategia de Washington respecto al combate a las drogas y al terrorismo, que plantea una postura más agresiva contra las organizaciones criminales y redes de financiamiento, colocando a México como pieza central tanto del problema como de la solución. El Ejército, hay que decirlo, no rehúye el combate al crimen organizado; por el contrario, ésa ha sido una de sus principales tareas durante años, sin embargo, tiene claro que una cosa es la cooperación bilateral y el intercambio de información, y otra muy distinta permitir acciones que vulneren la soberanía nacional. Olvida EU que también es parte del problema, al ser el principal consumidor de drogas en el mundo y el mayor abastecedor de armas. 

* Quizá, detrás del discurso público y de las declaraciones incendiarias de Sheinbaum y Donald Trump ya existe un acuerdo silencioso respecto a Rubén Rocha. El cambio abrupto en la postura del gobernador de Sinaloa, quien pasó de resistirse a dejar el cargo al solicitar licencia dócilmente abre esa sospecha. La presidenta Sheinbaum mantiene un discurso de soberanía y defensa institucional frente a Trump, está obligada, porque  entregar directamente a Rubén Rocha o dejar que sea sustraído por la CIA, DEA o FBI, abriría una caja de Pandora y el riesgo político para Morena y el propio Estado mexicano sería monumental. Las investigaciones no sólo apuntan al presunto financiamiento criminal de campañas electorales, también a una red de protección política en la que están gobernadores, legisladores y empresarios. 

Rocha puede convertirse en el testigo que abra la puerta hacia el círculo más cercano de Andrés Manuel López Obrador y poner en jaque al oficialismo. La frase que se le atribuye —“si caigo, caemos todos”— no es menor. EU no suele soltar casos federales de alto perfil simplemente por buena voluntad diplomática. Si la fiscalía ya formalizó acusaciones en contra de Rocha Moya es porque considera que existen elementos sólidos, además de que cuenta con la cooperación relevante de testigos protegidos. En este sentido, Rocha sería detenido, procesado y encarcelado en México. A Donald Trump le interesa más el resultado estratégico que el simbolismo. De esta manera EU debilitaría las estructuras del Cártel de Sinaloa, haría más presión al gobierno mexicano, obtendría mayor cooperación, se incrementaría el combate al narcotráfico y aumentarían los decomisos, además de procesar a otros actores ligados al narco. En caso de que Rocha Moya deje de ser útil políticamente o México incumpla compromisos, Washington podría reactivar la presión y el embate sería doble. Trump ya advirtió que si México no actúa contra los cárteles, Washington lo hará. Mientras, el fiscal Todd Blanche dijo que vendrán más imputaciones contra otros políticos mexicanos lo mismo que empresarios. 

Ya hay investigaciones por el huachicol fiscal y el financiamiento ilegal de campañas. La DEA tendría documentadas transferencias millonarias destinadas a apoyar candidaturas de Morena en distintos estados y los tentáculos alcanzarían a otras figuras cercanas al poder. No obstante, puede ser también que el gobierno federal y Morena estén intentando ganar tiempo para contener daños y medir el alcance de las investigaciones de EU para evitar una catástrofe.

*  El senador Enrique Inzunza asegura que no tiene nada que ocultar y que acudirá ante cualquier autoridad. ¿Pediría licencia? No. Se queda sin fuero. ¿Estaría dispuesto a presentarse ante la fiscalía de EU que lo investiga?

DE IMAGINARIA

El Pentágono dio a conocer que en la embajada de Rusia en la CDMX opera una red de espionaje de ese país, del cual tuvo conocimiento López Obrador. También, que en este gobierno se han autorizado 37 permisos a diplomáticos rusos.