Una nueva página de corresponsabilidad para Puebla
Puebla comienza a escribir una nueva página de su historia este 14 de diciembre. El viernes, Martha Érika Alonso Hidalgo tomará protesta como gobernadora constitucional de esa entidad federativa, la primera mujer en asumir la responsabilidad política más importante de la administración estatal.
Esto es fuente de orgullo para todos quienes integramos el Partido Acción Nacional, porque nunca antes una militante panista había sido electa democráticamente para tomar las riendas de ese orden de gobierno. La experiencia poblana abre tres importantes reflexiones.
Primera. El PAN ha demostrado un profundo compromiso con la agenda de cambio social en Puebla. Si AN consiguió un tercer mandato consecutivo al frente del poder ejecutivo poblano, se debe a una candidata que con un nivel de arraigo importante en los 217 municipios del estado, supo plantear a la sociedad una agenda integral de política pública determinada a conseguir mayor igualdad para las familias residentes en toda la entidad.
Con la certeza de una propuesta viable en lo técnico y lo financiero, enfatizó prioridades orientadas a recobrar la seguridad de las comunidades, a atender de manera diferenciada a grupos vulnerables para acelerar la existencia de mejores condiciones de bienestar, así como a establecer mecanismos ciudadanos que den seguimiento puntual al cumplimiento de sus promesas de campaña. Es con esta visión que se construirá el futuro de Puebla.
Lo interesante de Martha Érika Alonso es que, en el contexto de una sociedad demandante de cambios de fondo, supo plantear con inteligencia la agenda de transformación en un marco de mejora de las políticas públicas que han derivado en buenos resultados y distinguido, tras ocho años de intenso trabajo, a las administraciones estatales panistas de sus antecesoras. En otras palabras, la propuesta programática está sustentada en aprovechar la creciente capacidad instalada en materia educativa, hospitalaria, carretera e industrial, así como la fortaleza de las finanzas públicas estatales, para llevar a los poblanos a un mayor nivel de estadio social.
Lo anterior, mediante la instrumentación de mejores servicios públicos como son —por ejemplo— el garantizar el abasto de medicamentos y la suficiencia de cuerpo médico en las distintas instalaciones del sector salud, acercar a los jóvenes a las aulas y al conocimiento a través del acceso a transporte público e internet gratuitos, o asegurarle ingresos mínimos a productores del campo poblano con la contratación de seguros que den cobertura a sus cosechas, en caso de enfrentar las pérdidas de las mismas por fenómenos asociados al cambio climático. Además planteó políticas especiales para la mujer, como un seguro de desempleo para quienes pierdan su trabajo y sean mayores de 40 años, o bien, la atención directa de su oficina de los delitos por razones de género.
Segunda. Debe hacerse un reconocimiento a la sociedad poblana. La elección más auditada y recontada en la historia moderna del país, corroboró en seis distintas ocasiones no sólo el sentido de la voluntad popular expresada en las urnas, sino también el debido desempeño de todos aquellos quienes laboraron como funcionarios de casillas al contar bien los votos. Sin duda alguna, uno de los criterios públicos a tutelar en los años siguientes refiere a la autonomía del TEPJF. Su conformación colegiada, enriquece la deliberación sobre el apego jurídico de los hechos y pone barreras más altas a cualquier intento de abuso político que busque dar la espalda al mandato democrático popular.
Tercera. La obligación de gobernar en pluralidad y conseguir resultados positivos de política pública, con base en la corresponsabilidad de todos los actores estatales. La voluntad ciudadana en Puebla, como sucedió también en otras entidades del país, fue clara en asignar a más de una fuerza política la responsabilidad de conducir los asuntos públicos. La próxima gobernadora ha entendido el sentir de la ciudadanía y, por ello, realizó un llamado a todos los partidos representados en la entidad a definir una agenda común que permita dejar de lado diferencias electorales, privilegiar la conciliación entre instituciones y emprender medidas con amplio respaldo de la pluralidad política.
Quien no se encuentre dispuesto a la colaboración entre poderes, traiciona a los ciudadanos y pone en riesgo los beneficios esperados de la política pública. Esperemos que a partir del 14 de diciembre, el Movimiento Regeneración Nacional en Puebla se sume a la construcción democrática de una mejor entidad.
