Tiempo de equidad de género

La equidad de género va más allá de un derecho humano. Es una condición social indispensable que a la par de redistribuir de manera correcta los beneficios del desarrollo, permite alcanzar el potencial político, social y económico de México, al disponer de todo su capital humano en la solución de los principales retos nacionales

De ahí la importancia de echar abajo las barreras que mantienen a las mujeres marginadas de las mismas oportunidades de formación educativa, atención a la salud, justicia laboral y participación política a las que tienen acceso los hombres.

En nuestro país cada vez son más visibles estos obstáculos y han habido avances en la atención a las distintas formas de violencia hacia la mujer. Sin embargo, distintos organismos nacionales e internacionales subrayan el preocupante contexto adverso que persiste. De acuerdo con la última Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares, realizada por el Inegi 66% de las mujeres de 15 años y más han sufrido, al menos, un incidente de violencia emocional, económica, física, sexual o discriminatoria. La mitad de las mujeres que ha sostenido una relación sentimental, fue agredida por su pareja en algún punto de su matrimonio o noviazgo.

Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas subrayó, en semanas recientes, las condiciones de desigualdad laboral, falta de oportunidades profesionales y violencia enfrentadas por las mexicanas. Del total de mujeres económicamente activas, más de la mitad se encuentran en la informalidad, esto es, sin acceso a seguridad social, certidumbre jurídica y ahorro para el retiro. Además, 55% de las adolescentes no asiste a la escuela, como tampoco tienen una actividad laboral.

En este clima nacional, cualquier ciudadano esperaría una actitud consecuente por parte de quienes aspiran a un cargo de elección popular. Su rol es fundamental para empujar una agenda de política pública hacia la equidad de género, así como para sensibilizar a los ciudadanos sobre la relevancia de erradicar esta forma de violencia al interior de las comunidades. Más aún si se piensa desde una entidad federativa como Puebla, que si bien los delitos contra las mujeres están por debajo de la media nacional, debe reconocerse que este fenómeno ha atraído la atención de los distintos actores políticos, económicos y sociales del estado para encontrar una alternativa efectiva de prevención.

En consideración de la situación de Puebla, llama la atención la actitud misógina sostenida desde el inicio de la campaña por Luis Miguel Barbosa, candidato de la coalición Juntos haremos historia al gobierno del estado. Aspirante que de manera recurrente ha emitido puntos de vista que violentan la dignidad de las poblanas, al despreciar su preparación, capacidad y carácter. El tono de las declaraciones del señor Barbosa mereció una resolución del Instituto Estatal Electoral.

El órgano autónomo confirmó que el mismo aspirante hace uso de la violencia de género, por lo que le ordenó dejar a un lado cualquier tipo de expresión de agravio hacia las mujeres, así como a abstenerse de estar difundiendo afirmaciones similares de terceros en medios tradicionales y digitales, como lo había venido haciendo hasta hace unos días. Sin duda alguna, Luis Miguel Barbosa intenta desacreditar el trabajo que Martha Erika Alonso, candidato de la coalición Por Puebla al frente, ha hecho en los 127 municipios del estado.

A diferencia de él, quien abandonó el estado hace 18 años, a ella se le reconoce el haber permanecido cerca de los poblanos a partir de su labor política y social. Lo que no se vale es que Barbosa haga uso de la misoginia como estrategia electoral. En Puebla existe un hartazgo de la violencia hacia las mujeres, como para que todavía el candidato se encuentre determinado a promoverla. Puebla no se merece un gobernador así, por ello, Martha Erika habrá de ganar la elección y demostrar cómo las mujeres por sí solas pueden definir el bienestar futuro de las poblaciones que gobiernan.

POSDATA: hablando de la valentía con las que las mujeres enfrentan condiciones de desigualdad y luchan por incrementar su participación política, expreso mi reconocimiento a Margarita Zavala, con la seguridad de que su liderazgo seguirá rompiendo paradigmas en la política mexicana.

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