La apuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum para las elecciones intermedias de 2027 es fortalecer la equidad de género que podría, incluso, llevar a entre 9 y 10 mujeres a ser candidatas del partido oficial a las 17 gubernaturas que estarán en juego el 6 de junio del próximo año. Desde luego que esa estrategia no cambiaría el mecanismo de encuestas para designar a sus mejores cartas.
Morena quiere comenzar el registro de aspirantes el próximo 22 de junio, precisamente un año antes de las elecciones intermedias, fecha que le permitirá integrar la lista de aspirantes a las 17 gubernaturas y ofrecer los resultados de las ganadoras en agosto,
Entre las cartas más fuertes que suenan en el partido guinda están: en Guerrero, la senadora Beatriz Mojica; Baja California, la senadora Julieta Ramírez; en Tlaxcala, la senadora Ana Lilia Rivera; Aguascalientes, Nora Ruvalcaba, y en Quintana Roo, la diputada federal Marybel Villegas.
En Guerrero, Mojica se perfila ante la inminente eliminación por equidad y nepotismo del senador Félix Salgado Macedonio, padre de la actual gobernadora Evelyn Salgado; mientras que en Tlaxcala está la senadora Ana Lilia Rivera, la cual lleva “doble triunfo” al ser reelecta en la cámara alta y superar a la actual secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez.
En Aguascalientes, la equidad de género se impone con Nora Ruvalcaba, quien además de la aceptación electoral en su estado, es la favorita sobre el diputado federal Arturo Ávila. Y en Quintana Roo, la diputada federal Marybel Villegas se perfila como la mujer morenista con mayor fuerza política, con un amplio recorrido y conocimiento del estado desde hace más de 20 años. Su fuerza es bien vista en Palacio Nacional, donde la apuesta es conservar la equidad de género para que siga gobernando una mujer en esa entidad del sureste.
PERFIL TÉCNICO PARA EL INE
Nos cuentan que, en medio del ruido por supuestos favoritismos y cercanías políticas en el proceso de selección de Consejerías del Instituto Nacional Electoral, hay perfiles que han optado por otra ruta: la de la trayectoria y el conocimiento técnico.
Uno de ellos es Jesús Octavio García, quien en entrevista dejó ver una narrativa que comienza a tomar forma entre quienes conocen el instituto desde adentro: no se asume en competencia política, sino en evaluación profesional.
Frente a versiones que lo colocan en desventaja o en una contienda marcada por “apoyos externos”, el mensaje fue directo: aquí no hay derrotados ni favoritos; hay perfiles que llegan con experiencia acumulada en áreas clave del INE y que confían en el proceso.
El “punto fino” vino cuando se le cuestionó sobre su cercanía con la consejera presidenta, Guadalupe Taddei. Sin “engancharse”, puso sobre la mesa lo que varios, dentro del organismo, repiten en corto: lo que se evalúa no son las relaciones, sino las capacidades.
Y en un tema que no es menor, abrió la puerta a una discusión que apenas comienza: el futuro del modelo electoral bajo la lógica de la austeridad; desde revisar costos estructurales hasta explorar nuevas formas de votación —incluida la digital— dejando ver que el siguiente Consejo General no sólo administrará elecciones, sino que tendrá que rediseñar parte del sistema electoral del país.
En los pasillos del INE se comenta que perfiles como el suyo representan una constante poco visible, pero que será determinante: los cuadros técnicos que han sostenido la operación del organismo en momentos de alta complejidad.
La pregunta de fondo no es menor: en un proceso en el que se habla de equilibrios políticos ¿terminará pesando más la narrativa que la experiencia?
Porque al menos, en este caso, el mensaje ya está sobre la mesa: menos grilla, más técnica.
