La misma liturgia
El Presidente ha decidido abrir su propia sucesión, curiosamente con seis precandidatos.
La política mexicana se desenvuelve bajo los mismos símbolos de 1929 cuando un grupo de caudillos de la Revolución, convocados por un general sonorense, Plutarco Elías Calles, creó la primera institución política para dar paso al México del siglo XX. De ahí se “acuñaron” ciertas prácticas con base en la idiosincrasia del mexicano.
Con el declive del PRI a finales del siglo pasado y el surgimiento de otros partidos “apéndices” del otrora partido oficial, ha nacido uno nuevo, cuyas prácticas se asemejan a aquel partido “nacionalista y revolucionario” surgido tras el movimiento de principios del siglo pasado.
El domingo anterior fuimos testigos de la convocatoria del nuevo movimiento político fundado apenas en 2011 por el hoy Presidente, con la finalidad de preparar la “continuidad con cambio”, como ha llamado el propio López Obrador a su sucesión. Sin embargo, existen similitudes con las prácticas del entonces “partido de Estado”, como llegó a ser calificado el Revolucionario Institucional, hoy desplazado por Morena.
Para comenzar, vale la pena recordar que, ante los amagos de los “inconformes” de aquel PRI de los años 80, el presidente Miguel de la Madrid decidió “abrir” su propia sucesión al nombrar a seis “distinguidos priistas” en una especie de “pasarela” interna para que “sondearan” y decidieran quién sería su candidato presidencial para los comicios de 1988, aun cuando “en el corazón” de De la Madrid ya estaba el entonces secretario de Programación y Presupuesto, Carlos Salinas de Gortari. Lo que ocurrió después ya es historia: la traición de uno de los seis “presidenciables”, Alfredo del Mazo González, quien se fue al “exilio dorado” en Bélgica.
Hoy, el actual Presidente ha decidido abrir también su propia sucesión, curiosamente con seis precandidatos, “distinguidos morenistas y cercanos al partido”, como lo son Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, Adán Augusto López, Ricardo Monreal y los “apéndices” del oficialismo, Gerardo Fernández Noroña (PT) y Manuel Velasco (PVEM), lista que fue palomeada en el Consejo Nacional de Morena el domingo.
La diferencia es que en los años ochenta el partido oficial comenzaba su declive ante el desgaste provocado por tantos años de gobernar y la corrupción que ya llevaba varios sexenios, con graves crisis económicas que aumentaron la pobreza en el país. Hoy, Morena apenas vive los primeros años de un gobierno carente de resultados en las áreas que más preocupan a los mexicanos: la seguridad, los servicios y la economía.
Otro detalle que llama la atención es el anuncio de la propia jefa de Gobierno de la CDMX y una de las “favoritas” del presidente López Obrador, Claudia Sheinbaum, de llevar a cabo una “convocatoria” el jueves próximo nada más y nada menos que en el Monumento a la Revolución, símbolo de aquel PRI surgido del movimiento revolucionario de 1910 y el mismo donde el malogrado candidato presidencial Luis Donaldo Colosio pronunció aquel discurso de “Veo un México con hambre y sed de justicia”, que para los analistas significó el “rompimiento” con el entonces presidente Salinas de Gortari.
Es la “liturgia” de la política mexicana llena de simbolismos y hoy más vigente que nunca.
COMBATEN EN JALISCO ALTAS RENTAS…
Un gran problema en Jalisco es el alto costo de las rentas. Es por ello, que la propuesta del diputado de Morena, José María Chema Martínez, para bajar los precios de los arrendamientos “da en el clavo” para resolverlo. El legislador propone construir vivienda en terrenos públicos con financiamiento barato para ofrecer a la ciudadanía más vulnerable una opción accesible de renta para mejorar su calidad de vida. El programa tiene el nombre “Contra las pinches rentas caras” y nos comentan que además de resolver el reordenamiento urbano y la sustentabilidad promete aportar soluciones para mejorar la vida de miles de jaliscienses. Ésta es la promoción que la sociedad espera de los posibles candidatos al gobierno del estado y no su foto en decenas de espectaculares.
