Nuevo orden mundial

Si hay algo que vamos a recordar de este 2016 que agoniza es que fue el año en el que la humanidad entró a un nuevo orden político y económico. No vamos hacia él; estamos ya en una nueva realidad geopolítica que nos plantea enormes desafíos y nos sumerge en una ...

Si hay algo que vamos a recordar de este 2016 que agoniza es que fue el año en el que la humanidad entró a un nuevo orden político y económico. No vamos hacia él; estamos ya en una nueva realidad geopolítica que nos plantea enormes desafíos y nos sumerge en una incertidumbre que se “respira” por todos los sitios a donde vayamos. Hoy, las grandes preguntas que se hacen líderes sociales, políticos, empresariales e intelectuales y la sociedad toda son: hacia dónde vamos, hacia dónde va la humanidad, hacia dónde va el mundo, qué es lo que viene.

Se percibe la necesidad de dar un giro en la vida política y social de los pueblos para tratar de encontrar soluciones a problemas ancestrales del hombre como la pobreza, la desigualdad, sumados hoy a problemas como el deterioro del medio ambiente que ha derivado en el llamado “calentamiento global”, aunque para algunos sea literalmente un “cuento chino”.

Preguntaba hace unos días a varios líderes empresariales del país, ¿qué tanto la sociedad mundial se dirigía a una nueva realidad internacional en lo político, lo económico y lo social?, y todos me respondían que ya estamos en ese nuevo orden. “Nos agarró de golpe”, decían unos; “no nos estamos dando cuenta de que esto ya cambió”, enfatizaban otros. Lo cierto es que de pronto nos despertamos y el cambio ya estaba ahí. Me da la impresión de que nadie se preparó para esto. Aunque algunos lo vieron venir, nadie tomó previsiones para enfrentarlo. Es más, hay quienes hoy lo niegan. La realidad es que ahí está: un nuevo orden mundial se encuentra ante nuestros ojos y el reto principal consiste en cómo enfrentarlo. Por supuesto que en México apenas y contamos con las herramientas que nos permitan sortear el cambio con éxito. Con un crecimiento económico raquítico y con la debilidad propia de los llamados “países emergentes”, apenas y vamos a poder “sacar la cabeza” para observar el panorama mundial. Pero hay que hacerlo. Por eso es loable que en plena incertidumbre haya quienes están invirtiendo en sus empresas con decisiones arriesgadas, aunque para ello tengan que sacrificar ganancias y reducir pérdidas. Eso es hacer economía.

El momento está ni mandado a hacer para los “emprendedores” y eso poco lo han entendido nuestros políticos, que piensan que seguimos en el mismo “orden” o, más bien dicho, “desorden mundial y que de aquí en adelante el mundo “navega” por aguas turbulentas. Hay una disociación entre quienes “arriesgan” y quienes regulan la actividad económica desde la comodidad del poder político que les ha conferido su cargo. Y para colmo, las pugnas políticas en México se acentúan rumbo a 2018. Pocos son quienes están mirando la realidad del mundo a largo plazo. La política interior corre el riesgo de no avanzar o hacerlo a menor velocidad que los cambios en el mundo, lo cual no será la primera vez que ocurre. Los liderazgos surgen, efectivamente, cuando hay estadistas que con visión de largo plazo preparan a sus pueblos y naciones para “ingresar” a un nuevo orden internacional como el que ya tenemos ahora.

Por ello, los ciudadanos debemos buscar entre nuestros líderes a quienes verdaderamente estén pensando en cómo sacar al país del estancamiento en el que está desde hace varios años. Se habla mucho de todos los recursos que tiene nuestro país. El problema está en cómo “sacarles provecho”, cómo hacerlos rendir en esta época de “vacas flacas” para beneficio de todos. Ése debe ser el liderazgo de quien gobierne dentro de dos años.

Temas: