Simplemente no entienden

En las últimas semanas los electores hemos sido literalmente “bombardeados” por la propaganda a la que tienen derecho los partidos políticos que contenderán en junio próximo con motivo de las elecciones locales y federales que tendrán lugar en todo el país. Desde ...

En las últimas semanas los electores hemos sido literalmente “bombardeados” por la propaganda a la que tienen derecho los partidos políticos que contenderán en junio próximo con motivo de las elecciones locales y federales que tendrán lugar en todo el país. Desde el pasado 10 de enero y hasta el 18 de febrero, los mexicanos estuvimos expuestos a más de siete millones de spots de partidos políticos dentro del periodo conocido como de “precampañas”.

Se calcula que junto con los spots de las autoridades electorales, en los 40 días de precampañas federales, el total de anuncios en radio y televisión ascendió a más de 11 millones.

La ley dispone de 30 minutos, de los 48 destinados a los tiempos del Estado en radio y televisión para los partidos políticos, por lo que les tocan 60 spots diarios en cada medio para precampañas. Los otros 18 minutos fueron para las autoridades electorales.

La precampaña duró 40 días, por lo que si multiplicamos 60 por 40 entonces tenemos dos mil 400 spots en el periodo de referencia en cada medio. Si se toma en cuenta que son tres mil medios obligados a transmitir los anuncios, entonces tenemos la cifra de siete millones de spots nada más para los partidos.

Hay que recordar que estos 60 spots diarios se reparten entre las 18 horas que comprenden de las seis de la mañana a las 12 de la noche.

Ahora bien, vayamos a los contenidos. Mientras que el PAN y Morena optaron por anuncios que protagonizaron sus dirigentes, los demás partidos decidieron anuncios con locutores o ciudadanos comunes dando los mensajes. En el spot del PAN aparece Ricardo Anaya hablando de la pertinencia de elevar el salario mínimo y combatir la corrupción mientras camina por un puente elevado de una calle transitada de la Ciudad de México.

En el caso de Morena, decidieron apostarle a la imagen de su líder Andrés Manuel López Obrador, quien repite los mensajes de anuncios anteriores sobre “la esperanza” y el llamado a sumarse a “su” proyecto político.

En tanto, partidos como el Humanista grabaron su anuncio con un celular y en su contenido presentaron a distintos jóvenes mencionando que respetan al ciudadano y por eso “no nos robamos tu dinero”.

Por su parte, el PRI pautó tres anuncios; uno en el que da un mensaje para asegurarle al ciudadano que 2015 será “el mejor año de su vida”. En el segundo anuncio se resalta el examen que se hace a los maestros del SNTE, la eliminación de la tarifa de larga distancia y la disminución de costos para contar con internet. En el tercero, se hace referencia específicamente al estado de Puebla.

Lo cierto es que a los ciudadanos, la propaganda política nos ha dicho poco o nada de la triste realidad que enfrentamos. Una contienda electoral cada vez más desprestigiada por escándalos de corrupción, por lo que la lejanía con los electores es cada vez más evidente frente a los problemas económicos y de seguridad que viven millones de mexicanos.

A ello hay que sumar los “jaloneos” al interior de los partidos (PRD y PAN principalmente), cuyas tribus y “liderazgos” se han dado con todo para tratar de “imponer a sus candidatos” o, simplemente, “cerrarle la puerta” a aquellos precandidatos considerados “bajo sospecha” por cometer presuntos actos de corrupción que en el futuro cercano pudieran desprestigiarlos aun más. Los partidos no quieren otro Abarca.

Sin embargo, sus líderes parecen no entender lo que en realidad sucede a nivel nacional. Sus líderes siguen con el “discurso” triunfalista que nada le dice a quienes desde hace décadas viven en una crisis de la cual no han podido salir por más programas sociales que se implementan. Si acaso, cada tres años reciben despensas y alguna que otra “dádiva” que reciben sin empacho aunque el día de la elección ni siquiera se paren por las urnas lo “comprometan” su voto por el “caudillo” que les promete siempre o mismo aunque nunca les cumpla.

Es la historia de cada tres años.

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