Pesos mexicanos en Filipinas
Nueva Zelanda, país lejano y pequeño, envió casi cuatro veces más ayuda que México, que aportó un millón de dólares.
La tragedia en Filipinas ha puesto a prueba a su gobierno y a la comunidad internacional. La ayuda brindada por China (1.6 millones de dólares) provocó un debate global. Se trata de una suma ridícula, a cargo de la segunda economía mundial, vecina no tan distante, en su esfera de influencia. Mientras, la tienda sueca de muebles IKEA (que considera establecerse en México, si efectivamente llegan las reformas estructurales), envió un cheque por 2.7 millones.
La revista Time dijo que la ayuda china le parecía un “insulto, algo insignificante”. Reuters de plano señaló que era una basura. La cifra china se empequeñece, aún más, si se compara con la ayuda de Japón, que aportó 10 millones y el envío de mil 280 soldados que llegaron en un destroyer equipado con helicópteros que distribuirán la ayuda a la población afectada. Australia aportó 30 millones de dólares. El primer ministro británico, David Cameron, comprometió 48 millones de dólares. España, que fue metrópoli de la colonia filipina, a pesar de sus dificultades económicas, ha enviado aviones con ayuda y dos millones de euros, lo que triplica la ayuda china, ahora en jauja económica. No obstante, la mayor ayuda proviene de Estados Unidos.
Es lógico que Estados Unidos se haya desbordado en ayudar a los filipinos. Sus relaciones son especiales. Después de que España perdió la guerra con Estados Unidos, le cedió el territorio filipino. Los estadunidenses se debatieron en mantener o no esa colonia. Se impuso la cordura democrática y en 1946 se otorgó la independencia. Filipinas es el mejor aliado de Estados Unidos en Asia y probablemente el mejor también entre todos los países que no pertenecen a la OTAN. Han enviado más de cinco mil efectivos, contando las tripulaciones de portaaviones y fuerza aérea; y 30 millones de dólares es lo que EU ha aportado para aliviar el desastre. Adicionalmente hay un notable movimiento de organizaciones humanitarias que llevan campañas de ayuda por todos los medios estadunidenses.
Hay otra liga emocional entre los dos países, como es que una parte muy significativa del personal de enfermería en Estados Unidos es filipino, cuyo trabajo es muy apreciado por la sociedad estadunidense.
Es probable que la miserable ayuda china se deba a un conflicto entre las dos naciones. Existe una disputa territorial de los dos países por unas islas en el sur del Mar de China que hizo crisis el año pasado. La prensa oficial china había mostrado dureza frente a Filipinas, que ahora se ha moderado, a la luz del desastre natural que agobia a sus vecinos. No obstante, aun cuando al caballo dado no se le ve el colmillo, esta cantidad para un país que planea realizar inversiones millonarias por el mundo, incluyendo Estados Unidos, la cantidad es insultante.
México goleó a Nueva Zelanda la semana pasada en futbol (5-1), pero en ayuda humanitaria ellos reviraron con una paliza. Los neozelandeses han mandado 2.2 millones de dólares y su gobierno ofreció hasta 750 mil dólares adicionales para complementarlo con lo que aporten las organizaciones humanitarias sobre la regla de dólar por dólar. Nueva Zelanda, país lejano y pequeño, envió casi cuatro veces más que México, que aportó apenas un millón de dólares, cuando días antes había cancelado un adeudo a Cuba por casi 400 millones de dólares
Filipinas está lejos y Cuba cerca, es cierto, pero las ligas mexicanas con Filipinas deberían comprometer más. Solamente por dar un ejemplo: hubo una ocasión en que el peso de plata mexicano circulaba en Filipinas como la moneda de curso legal.
Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
