Tras los pasos de un fantasma, ir a pie por la literatura uruguaya

El reto de revolucionar la literatura en Uruguay, especialmente en el cuento y la poesía, géneros donde considero a uruguayos mucho más eficaces estéticamente que sus pares en el continente, no parece ser sencillo. Volver a esas viejas habitaciones, tocar todo a oscuras, ésa es la labor a la que ahora me enfrento

A tientas, así ha sido mi primer acercamiento con la literatura de escritoras uruguayas contemporáneas. Poco, por no decir nada, es lo que en librerías hay, poco, también, lo que internet arroja: el constante ir al mismo sitio, gastar la roca con el siempre mismo río, los escritores de cabecera de Uruguay. A saber, Horacio Quiroga, Mario Benedetti, Juan Carlos Onetti, Felisberto Hernández, Mario Levrero, Eduardo Galeano, Enrique Rodó y Emir Rodríguez Monegal, por los hombres; Ida Vitale, Idea Vilariño, Juana de Ibarbourou, Peri Rossi, entre las mujeres.

Y no hay nada de malo en ello, al contrario, tener alcance a la obra escrita por estos escritores y escritoras es un privilegio. Pocos cuentistas tan fascinantes y sorprendentes como Quiroga, Peri Rossi, Hernández y Onetti; la novela toma dimensiones de gran profundidad y ficcionalidad con Levrero; Ariel, de Rodó, y los estudios sociales de Galeano son fundamental en el terreno de la política Latinoamericana; la acuciosidad e inteligencia ensayística de Rodríguez Monegal; pocas muestras de tradición y ruptura poética tan eficaces, cuyo radio de acción es un eco de voces, como las nacidas en la geografía uruguaya a través de la obra de Vitale, Vilariño, Ibarbourou, Circe Maia, Gladys Castelvecchi, Delmira Agustini, Sara de Ibáñez, Marosa di Giorgio, entre muchas otras.

Reconquistar el tiempo. El reto de revolucionar la literatura en Uruguay, especialmente en el cuento y la poesía, géneros donde considero a uruguayos mucho más eficaces estéticamente que sus pares en el continente, no parece ser sencillo. Volver a esas viejas habitaciones, tocar todo a oscuras, ésa es la labor a la que ahora me enfrento.

“Pensé que el único modo de salvar ese tiempo era intentar reconquistarlo desde el presente con la fuerza que tiene el libro sobre el recorte de un periódico… Un año dedicado a reconquistar el tiempo que encierran muchos años de buena literatura uruguaya, un año en el que he creído saldar una deuda con la memoria que se hará efectiva cuando el libro se difunda en el país donde se gestó integralmente y al cual está dedicado con nostalgia”, escribía en septiembre de 1977 Fernando Aínsa en el prólogo de Tiempo reconquistado. Siete ensayos sobre literatura uruguaya. Ahora quiero saldar una deuda con las nuevas voces uruguayas.

Dentro de la indagación por nuevas corrientes y voces literarias del Uruguay no ha sido sencillo, al menos a bote pronto. Mucho menos cuando el fin es la suma literaria escrita por mujeres. La exposición en los medios parece ser mínima, asimismo, los estudios críticos donde se reúnan las nuevas obras, los más recientes nombres.

Pertenecientes a la gran tradición poética de su país, en Uruguay las mujeres escritoras suelen preferir el género poético, del cual creo en sus capacidades inventivas, no sólo autobiográficas. En los próximos textos de esta ruta de viaje, antes de saltar a la obra escrita por autoras contemporáneas, haré justicia a dos poetas a quienes he recurrido constantemente: Ida Vitale e Idea Vilariño.

Posteriormente, iré esbozando ideas sobre los libros de narrativa de Marisa Silva Schultze (Montevideo, 1956), quien es autora de la novela La limpieza es una mentira provisoria; de Fernanda Trías (Montevideo, 1976), creadora del libro de cuentos No soñarás flores y de la novela La azotea; Andrea di Candia Bocage (Montevideo, 1963), escritora y sicoanalista, autora de las novelas La Partida y Cadena de frío; asimismo, la joven Carolina Cynovich (Montevideo, 1991), quien tuvo su presentación literaria con la novela El síndrome de las ciudades hermosas.

Aún no está del todo trazada la caminata ni allanado el camino de mi búsqueda. Considero que hay mucho por definir y hallar en el panorama literario de Uruguay, país del que me siento hondamente atraído. Cada uno de los poetas y cuentistas que he leído de esta nación me sorprenden gratamente.

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