Tiempo de los mejores valores

Felizmente, no conozco a alguien que se enorgullezca de sus defectos más que de sus cualidades. A la mayoría de nosotros nos importa seguir un código de conducta regido por los mejores valores y los principios más nobles. Eso construye una imagen sobre quiénes somos, ...

Felizmente, no conozco a alguien que se enorgullezca de sus defectos más que de sus cualidades. A la mayoría de nosotros nos importa seguir un código de conducta regido por los mejores valores y los principios más nobles. Eso construye una imagen sobre quiénes somos, qué creemos y qué estamos dispuestos a defender.

Óscar Wilde escribió que “el fin de la existencia del hombre no es otro que llegar a un alto grado de organización”. Podemos pensar que todo está diseñado para avanzar en una dirección, pero la realidad es que la construcción de una sociedad es un proceso que no se detiene y no puede hacerlo si desea progresar.

Estamos en una etapa de cambios, muchos que sólo hasta ahora han sido posibles gracias a que nosotros modificamos muchas ideas preconcebidas y dejamos de ignorar nuestro papel central en las decisiones que le dan forma a nuestro destino como país.

Sabíamos qué ocurría y habíamos pasado bastante tiempo analizando las posibles soluciones, pero también comprendíamos las barreras que se establecieron para no lograr resolver los problemas que nos afectaban y siguen afectándonos. Sin embargo, asumimos la tarea que nos correspondía y pusimos al frente la urgencia de modificar el rumbo que llevábamos.

No era falta de valores ni de principios, fue que la estructura que ayudamos a construir, y antes que nosotros otras generaciones, no los compartía. En nuestros hogares se nos educaba bajo ellos, aunque sabiendo que muchos eran poco útiles en la convivencia social diaria. Poco a poco, esto ha dado un viraje y esos valores son el motivo del debate cívico, porque para unos éstos hoy son directrices de comportamiento y, para otros, son la comprobación de que somos de una forma y nunca podremos cambiar. No lo creo.

Somos una sociedad que comparte más coincidencias que diferencias. Es importante recordarlo porque todos los días experimentamos un entorno que se fundamenta en lo contrario y lo alimenta la desconfianza y la desinformación. Prejuicios que pensábamos borrados, surgen nuevamente con asombrosa facilidad y valores que exigimos en otros, están ausentes en nuestro comportamiento, cuando nos enganchamos en esa maquinaria de espejismos que habita muchos de los espacios tecnológicos que cada vez frecuentamos durante más tiempo.

Actuar con decencia no es simular que nos conducimos con bondad y con honor, sino practicar esos valores en todo momento con dignidad y respeto por los demás. El cambio que impulsamos sólo se consolida si abandonamos los comportamientos que no sirvieron en el pasado y reforzamos aquellos que serán decisivos para convertirnos en mejores ciudadanos.

Perseguir ideales que nos motiven a lograr esa meta de prosperidad, tranquilidad, oportunidades de crecimiento e igualdad, no es tiempo perdido ni tampoco tiene fecha de caducidad. Llegar a este momento histórico se fundamenta en la convicción de millones de mujeres y de hombres de que somos mejores de lo que pensamos o nos hicieron pensar alguna vez.

No confundamos las buenas maneras o los modales con una conducta correcta. Defender ideales y principios es un proceso personal y comunitario que sólo es posible si nos enfocamos en proceder con coherencia y congruencia. Es anteponer el beneficio general, por encima del particular, o peor, el de unos cuantos a costa del resto.

Somos una especie que sólo puede crecer cuando colabora. Nadie puede modificar nada solo, necesita de muchas personas más, incluyendo a las que no piensan como ella o él. Son los denominadores comunes que tenemos los que pueden darnos la identidad que siempre hemos anhelado.

Por eso, concentrémonos en unirnos y en comportarnos bajo esos principios que nos hacen corresponsables de lo bueno que debe suceder. Ahí es donde está la garantía de que esta época de cambio será luminosa para nosotros y para los que vienen detrás y podrán tomar decisiones sobre cimientos sólidos de cooperación y armonía nacional. Este es el tiempo de conducirnos a través de los mejores valores.

Temas: