Quitar lo que sobra

Mucha gente necesita de nosotros.

Una historia, no confirmada, cuenta que, cuando le preguntaron a Miguel Ángel cómo había esculpido su Moisés de forma tan magnífica de un bloque de mármol que, además estaba defectuoso, respondió: “La escultura ya está ahí dentro, sólo voy a quitarle lo que le sobra”.

Hacer a un lado lo que no es útil puede resultar una tarea muy difícil en estos tiempos. En esta marea de desinformación, enfocarnos es obligatorio o nos arrastran los rumores y las mentiras, que son la base de la desconfianza.

Y, tristemente, no hay un espacio en el que haya más sobrante que las redes sociales. Útiles para muchas cosas, se han inundado también de noticias falsas y de violencia verbal que, cuando se necesita una mejor comunicación, lo que resulta es el paraíso de los dimes y diretes.

En una emergencia, nos ayudaría mucho quitar lo que no es útil para ayudar a los afectados, sobre todo porque ya hemos atravesado por fenómenos meteorológicos sorpresivos e inéditos por su magnitud en el pasado y no reaccionamos entonces como lo hacemos ahora.

Podremos justificar la fuerte presencia del ciberespacio, sin embargo, ésa no es explicación suficiente. Deliberadamente, como ciudadanos, estamos esparciendo datos nos confirmados para tratar de fortalecer nuestras fobias y eso es una falta al sentido de solidaridad que siempre nos ha caracterizado.

De primera mano, porque cientos de mujeres y hombres del Servicio de Protección Federal están desplegados en Guerrero y otros cientos más son orgullosos guerrerenses y tienen a sus familias allá, he confirmado que hay miles de personas ayudando en estos momentos en Acapulco y en el resto de los municipios. Soldados, marinos, integrantes de la Guardia Nacional, Protección Civil y servidores de la nación, entre policías estatales, municipales, y personal de los ayuntamientos y del gobierno del Estado, están trabajando día y noche para auxiliar en las colonias populares y en la zona turística. Como ciudadanía debemos reconocer su labor y tomar en cuenta la tarea que tienen en sus manos.

Por supuesto que es una obligación del gobierno federal atender, con todos sus recursos disponibles, una emergencia como la que provocó el huracán Otis, pero la de la sociedad mexicana es actuar de manera corresponsable y poner por delante la atención al problema y no el ruido que se arma alrededor de un desastre natural.

Versiones, chismes, imágenes alteradas y afirmaciones sin ninguna fuente o evidencia han poblado los chats de mensajería instantánea. Carátulas de sitios web, supuestamente de noticias, suben cabezas en letras oscuras para manipular, haciendo caer incluso a espacios noticiosos de cierta experiencia, para crear un clima de caos. Claro que debemos condenar los actos de rapiña y también lo que implique un delito en medio de la confusión y los destrozos, pero lo que nos toca es compartir información que, por ejemplo, ayude a ubicar a familiares y a personas que no han sido localizadas. Las autoridades han tomado el control para garantizar la seguridad y tendrán que poner orden, sólo que no ése que se pide desde las sombras en forma de mano dura.

Recuperar Acapulco y los municipios afectados en Guerrero, es un esfuerzo general, que no permite cortapisas y tampoco mezquindades, simplemente porque nosotros no somos así. Colaboremos de buena fe, confiemos y, sobre todo, comprobemos antes de dejarnos llevar por cualquier párrafo que nos llegue al teléfono celular o a nuestras cuentas en redes sociales.

Mucha gente necesita, como en otras ocasiones graves, de nosotros en este momento. Quitemos lo que sobra y pongamos nuestra atención en lo que es verdaderamente relevante: la atención a las personas afectadas y la reconstrucción de la infraestructura que permite contar con energía eléctrica, telefonía y agua potable.

Este fenómeno de la naturaleza será un caso de estudio por la manera en que se transformó en horas. Habrá una conclusión científica acerca de lo que se podía y no se podía hacer. Mientras tanto, hay una que podemos llevar a cabo nosotros de inmediato: contribuir. Y ya entrados en este asunto, también podemos comenzar a rescatar el planeta que estamos alterando con nuestras acciones, porque la naturaleza actúa y no necesariamente da aviso. El cambio climático no es ninguna exageración. Reestablecer el equilibrio del medio ambiente es la única manera en que podremos prevenir, ahora y en el futuro, estos hechos. Espero que estemos a tiempo.

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